EEUU abre la puerta a la venta de petróleo venezolano
La Chispa te cuenta que EEUU abre la puerta a la venta de petróleo venezolano tras una actualización del Departamento del Tesoro que ha marcado un giro en la política energética regional. Según la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), se emitirá una política favorable de concesión de licencias para permitir que compañías soliciten autorización para la reventa de crudo venezolano destinado al uso comercial y humanitario en Cuba, pero solo para el sector privado de la isla y no para entidades vinculadas al gobierno o fuerzas armadas cubanas.
¿Qué implica realmente que EEUU abre la puerta a la venta de petróleo?
El anuncio del gobierno estadounidense permitirá que intermediarios internacionales gestionen la venta de petróleo venezolano con destino a Cuba bajo condiciones específicas. Este cambio podría aliviar parte de la grave escasez de combustible que afecta a la isla desde que se detuvo el suministro tradicional proveniente de Venezuela tras medidas recientes de Washington.
Política de licencias y restricciones clave
La nueva política favorable de licencias no solo abre una salida comercial, sino que también establece límites estrictos: las transacciones no pueden involucrar o beneficiar a entidades gubernamentales o militares de Cuba, restringiendo ventas al sector privado o usos humanitarios. Esto significa un enfoque más segmentado que busca equilibrar intereses políticos con necesidades prácticas.

Impacto en el mercado y en Cuba
La medida llega en un momento de crisis energética para la isla caribeña, donde el déficit de combustible ha provocado apagones y limitaciones en servicios básicos. Permitir que empresas puedan revender petróleo venezolano ayudará, teóricamente, a mejorar el acceso a combustibles, aunque aún quedan interrogantes sobre la capacidad de Cuba para financiar estos importes en un mercado competitivo.
Perspectiva geopolítica del anuncio
Expertos ven esta decisión como parte de una estrategia más amplia de Estados Unidos para influir en dinámicas regionales, reduciendo tensiones mientras mantiene presión sobre estructuras gubernamentales asociadas a regímenes aliados de Venezuela y Cuba. La medida podría redefinir futuros acuerdos energéticos en el Caribe y América Latina.
