Disminuyen los rescates de sobrevivientes en Colombia tras devastador terremoto de 7.4
Las posibilidades de hallar más sobrevivientes del fuerte terremoto que golpeó a Colombia a comienzos de semana se redujeron este jueves, mientras los equipos de emergencia comenzaron a limitar las labores de búsqueda y rescate y cientos de familias continúan esperando información sobre sus seres queridos desaparecidos.
Rescatistas cambian la estrategia en Cali
En Cali, una de las ciudades más afectadas, los cuerpos de emergencia han comenzado a concentrarse en la remoción de escombros en varios puntos, después de las primeras 72 horas consideradas cruciales para localizar personas con vida.
El alcalde Alejandro Eder informó que todavía permanecen activas nueve operaciones de búsqueda y rescate. Además, pidió a la población guardar silencio en las zonas de trabajo para facilitar que los rescatistas puedan detectar posibles señales provenientes de personas atrapadas.
El terremoto, de magnitud 7.4, ocurrió poco después de las 7:30 de la mañana del lunes y provocó el colapso de edificios y viviendas, además de daños en iglesias, escuelas y hospitales. El movimiento fue perceptible en amplias zonas del occidente colombiano.
Más de 280 personas han muerto
De acuerdo con los reportes oficiales, al menos 281 personas han perdido la vida y más de 3 mil 800 resultaron heridas. En tanto, 379 personas permanecen reportadas como desaparecidas.
Cali y Pereira, esta última ubicada en la región cafetera, concentran una parte importante de las víctimas y de los daños provocados por el movimiento telúrico, considerado uno de los más fuertes registrados en Colombia durante las últimas décadas.
Historias que reflejan la tragedia
En Pereira, Enrique Marín relató el difícil viaje que realizó desde Bogotá, luego de recibir una llamada en la que le informaron que su madre había quedado atrapada entre los restos de su vivienda.
El hombre recorrió más de 10 horas para llegar al lugar, pero la esperanza terminó convirtiéndose en tragedia. Su madre fue localizada seis horas después del terremoto con signos vitales, aunque falleció mientras era trasladada a un hospital.
Frente a los escombros de la que fuera su casa, Marín sostenía una bicicleta de su infancia, uno de los pocos objetos que logró recuperar. Según su relato, los rescatistas encontraron a su madre en pijama y todavía llevaba las llaves de su vivienda en una de sus manos.

Comunidades aisladas esperan ayuda
Mientras las principales ciudades concentran buena parte de los esfuerzos de emergencia, comunidades más pequeñas continúan enfrentando serias dificultades para recibir asistencia.
En Buenaventura, al noroeste de Cali, Nazly Lozano, asistente de programas del Comité Internacional de Rescate, señaló que algunos equipos de emergencia no lograron llegar a determinadas zonas sino hasta la noche del miércoles.
Ante la ausencia de ayuda inmediata, habitantes de varias comunidades tuvieron que retirar escombros con sus propias manos en un intento desesperado por encontrar sobrevivientes.
Grupos armados complican la distribución de ayuda
La situación se ha vuelto todavía más compleja en algunos barrios de Buenaventura debido a la presencia de grupos armados.
Trabajadores del Comité Internacional de Rescate señalaron que algunas zonas permanecen prácticamente inaccesibles y que grupos armados habrían tomado el control de donaciones de alimentos, bajo el argumento de que serían ellos quienes se encargarían de distribuirlas.
A esto se suma la falta de servicios esenciales. En distintos sectores, las familias continúan sin agua, gas y electricidad, aumentando la vulnerabilidad de quienes perdieron sus viviendas.
Más de 150 réplicas mantienen el riesgo
Desde el lunes se han registrado más de 150 réplicas, situación que representa un peligro adicional tanto para los rescatistas como para las personas que permanecen en estructuras dañadas o viven a la intemperie.
El gobierno colombiano calcula que cerca de 13 mil inmuebles resultaron destruidos por el terremoto. Ante la pérdida de viviendas, parques, calles y otros espacios públicos se han convertido en refugios improvisados para miles de damnificados.
Mientras continúan las labores de emergencia, en algunas de las zonas más golpeadas comienzan a surgir condiciones sanitarias preocupantes debido a la acumulación de escombros y al olor de descomposición, lo que añade una nueva emergencia a la devastación provocada por el sismo.
