Del amor ideal al infierno sentimental: las parejas más tóxicas del cine
Desde los besos bajo la lluvia hasta las despedidas en aeropuertos, el cine ha forjado algunas de las historias de amor más inolvidables de la cultura popular. Clásicos como Cuando Harry conoció a Sally o Casablanca consolidaron la idea de que, incluso en medio de las circunstancias más improbables, dos personas están destinadas a encontrarse y vivir un romance eterno. Sin embargo, no todas las películas celebran el romance eterno: algunas se sumergen en su reverso más oscuro.
Lejos de los finales felices, ciertos títulos han explorado relaciones marcadas por la manipulación, la obsesión, la violencia o la dependencia emocional. A veces de forma deliberada; otras, casi sin proponérselo. El diario británico The Independent elaboró una clasificación con las 20 relaciones más tóxicas vistas en la pantalla grande. Este es el repaso.

Cuando el amor se convierte en pesadilla
Algunas producciones no esconden su intención: incomodar al espectador. Películas como Contratiempo, dirigida por Nicolas Roeg, o Triste San Valentín, de Derek Cianfrance, retratan el deterioro sentimental con crudeza casi documental. El público asiste, impotente, a la lenta descomposición de algo que alguna vez fue íntimo y sagrado.
En otros casos, la toxicidad quedó disimulada bajo el barniz de la comedia romántica o el cine juvenil. Décadas después de su estreno, títulos como Vaselina o El club de los cinco han sido revisados con una mirada más crítica, especialmente en lo que respecta a los modelos de relación que promovían.

Del puesto 20 al 11: manipulación, obsesión y clichés
Entre los últimos puestos del ranking aparecen romances que, bajo su aparente encanto, esconden dinámicas cuestionables.
En el lugar 20 figura Realmente amor, donde varias historias cruzadas presentan desequilibrios de poder y decisiones éticamente dudosas.
El clásico thriller erótico Atracción fatal ocupa el puesto 19: la obsesión del personaje de Glenn Close hacia el de Michael Douglas se convirtió en un ícono cultural de la pasión llevada al extremo.
También aparecen en el número 18 títulos como Happy Together, retrato de una relación tormentosa; en el lugar 17, Crepúsculo, cuya diferencia de edad y dependencia emocional entre Bella y Edward ha sido ampliamente debatida; y posición 16, Guerra Fría, drama polaco sobre un romance tan intenso como autodestructivo.

En el lugar número 15, el erotismo y la manipulación vuelven a escena en Bajos instintos, mientras que Átame! Se sitúa en el puesto 14, ofrece una historia de secuestro convertida en romance, incómoda y provocadora.
Completan esta parte de la lista Ella es así, con su problemática transformación física como requisito amoroso; Cómo perder a un hombre en 10 días, donde el engaño mutuo es el punto de partida; y en el onceavo lugar aparece Historia de un matrimonio, cuyo retrato del divorcio expone heridas emocionales profundas.
Del 10 al 6: romances que hoy se miran distinto
En el puesto 10 vuelve El club de los cinco, especialmente por la relación entre el rebelde John Bender y Claire, leída hoy bajo una lente mucho más crítica.
Triste San Valentín reaparece en el noveno lugar por su honestidad devastadora. Le sigue Tienes un e-mail, donde el conflicto entre una librera independiente y el heredero de una cadena corporativa plantea más que simples diferencias de personalidad.

El séptimo puesto es para La bella y la bestia, clásico animado que muchos han reinterpretado como una romantización del síndrome de Estocolmo.
En el sexto lugar aparece Pasajeros, romance espacial en el que una decisión egoísta marca para siempre la vida de la protagonista.
El top 5: matrimonios y vínculos al borde del abismo
El quinto puesto lo ocupa Vaselina, cuya conclusión sugiere que cambiar la propia identidad es el precio del amor.
En el cuarto lugar, Contratiempo ofrece uno de los retratos más perturbadores de la obsesión romántica.
El podio comienza con Perdida, thriller de David Fincher que convierte el matrimonio en un campo de batalla psicológico.
El segundo puesto es para Luz que agoniza, obra que dio origen al término “gaslighting”, gracias a la manipulación sistemática ejercida por el esposo sobre su mujer.

Y el primer lugar, según The Independent, es para ¿Quién le teme a Virginia Woolf?. La adaptación de Mike Nichols de la obra de Edward Albee muestra a un matrimonio atrapado en un ciclo de agresión pasiva y humillación mutua, en una noche que se convierte en radiografía brutal del desgaste conyugal.
Amores que ya no convencen
El ranking no solo revisita grandes películas, sino que evidencia cómo cambian las sensibilidades con el paso del tiempo. Lo que alguna vez fue presentado como romántico hoy puede resultar problemático. El cine, espejo de su época, también revela cuánto han evolucionado las conversaciones sobre consentimiento, poder y vínculos afectivos.
Porque si algo demuestra esta lista es que, en la pantalla grande, el amor no siempre salva: a veces, consume.
