Con esta prensa para qué queremos enemigos
La prensa nunca ocultó su tendencia conservadora, toda la vida, le hizo el juego sucio a la derecha por unos cuantos pesos, incluso atentando contra México y una síntesis de esta trayectoria la muestra diariamente El Universal, en una información que tiene todas las agravantes como para prohibirle volver a tener un espacio de difusión de noticias en territorio nacional.
A la derecha no le interesa afectar a los 130 millones de mexicanos a cambio de una victoria pírrica contra el gobierno que le arrebató un subsidio que consideraba una prestación vitalicia.
Acostumbrados a que su público no es lector consuetudinario ni le interesa saber qué hay detrás de los encabezados, coloca una trampa informativa para detonar inconformidad social dentro de México.
La cabeza de la nota es muy clara y no permite interpretaciones falsas, de tal manera que se trata de una agresión a las conciencias de los mexicanos, para luego narrar un contenido, donde no precisa el país al que se refiere y da prioridad a un conflicto en el que nada tiene que ver nuestro país.
Lo que sí es clara es la mala intención con este encabezado. “Aumenta precio de la gasolina y pone a los autos eléctricos en el radar”.
Retomando el miedo con el que manipularon a la población por años, acercan el confito bélico a México a través de una amenaza que afectaría todos los mexicanos: el aumento a los combustibles, cuyo precio se mantiene a pesar de las presiones del extranjero.
No es fácil impedir el aumento de la gasolina en México, como sucede en Estados Unidos, cuyo precio salió de control. La cercanía geográfica no implica amenaza a los vecinos como si fuese una pandemia.
La adicción a las drogas, por ejemplo, a pesar de los diques de contención de drogas en la frontera norte, no han invadido las costumbres de los mexicanos. Tampoco otros vicios y conductas poco elogiosas de los norteamericanos.
En el cuerpo de la nota anuncian precios de los combustibles a nivel global, pero no dan a conocer los esfuerzos dentro de nuestro territorio por mantener el precio.
La oposición tiene como vocera a la prensa y anunciar un aumento al pecio de los combustibles, aunque sea una información falsa, es una agresión contra el gobierno, pero, sobre todo para sus lectores. Esos, a los que acostumbró la prensa convencional a leer sólo los títulos de las noticias.
Una de las normas del periodismo contemporáneo del cual están cada día más lejos periódicos como el señalado, radica en ayudar a entender la realidad, pero, en su lugar surge una autoritaria imposición de la mentira.
A quienes tuvieron tiempo y necesidad de leer la nota pudieron darse cuenta que si el petróleo sube la gasolina también, como si se tratara de un video juego del pasado, con una economía frágil y un desarrollo similar al mercado bursátil donde acuden a la palabra la especulación, porque muestran no sólo que no saben del tema sino la registran como coartada para evitar condenas a su manera tan delictiva de informar.
La nostalgia por el pasado obliga a la oposición y sus voceros a ver consecuencias simplistas y maniqueas que fueron superadas pero que aplican en los medios a modo y, sobre todo, desconocen por falta de interés.
Una frase sin sentido y con mucho desconocimiento del tema señala: “Irán es uno de los países más importantes dentro de la industria petrolera. Y ahora con amenazas al suministro, sanciones o riesgos en rutas estratégicas de transporte, genera especulación en los mercados”.
El periodismo convencional en México pasó de ser la vocería de los privilegiados a un simple golpe bajo que ya no hace daño, pero que no debe quedar impune.
