La falta de carisma de Claudia Sheinbaum

Por: Vladimir Galeana Solórzano
Pobre mujer. Ese video en el que se le observa saliendo de una de las salas del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, donde nadie la saluda por más que les busca la mirada a quienes por ahí deambulaban, ha sido garrafal. No le quedo de otra más que comenzar a caminar hacia la salida muy ensimismada en sus propios pensamientos, porque fue lamentable su invisibilidad por más que quiso llamar la atención.
Bien dicen los conocedores del tema que el carisma se puede definir como una facilidad innata de hacerse querer, es un poder de atracción, es puro magnetismo personal. Y por desgracia eso no es lo suyo, porque es antipática y muy pesada como para que la gente tenga la intención de acercarse siquiera a saludarla. No obstante, aunque resulta muy difícil adquirirlo, no está por demás de que se proponga recibir un entrenamiento.
Pero para alcanzar eso se necesita humildad, y ella es demasiado soberbia. Bien dicen los especialistas que se puede ser un extraordinario líder sin tener carisma, y se puede tener muchísimo carisma y no ser un líder, y por desgracia no cuenta con ninguna de las dos circunstancias, y eso debiera haberlo hecho desde hace tiempo, pero su soberbia no la ha dejado entender que tiene el tiempo encima.
Ojalá entendiera que el líder carismático suele ser también un excelente comunicador, porque de lo que se trata es de persuadir, y la señora Sheinbaum no lo ha entendido a cabalidad, y mucho menos lo ha asimilado. El problema de la ex jefa de Gobierno de la Ciudad de México es que hasta ahora no ha entendido que para realizar una campaña su discurso es soso, aburrido, y su tonalidad de voz no le ayuda.
Lo peor de todo es que tampoco ha entendido es que ha caído en el endiosamiento, porque una cosa es que sus principales colaboradores le rinden tanta pleitesía que no es extraño,que pierda el sentido de la realidad. Ojalá entendiera que el carisma está estrechamente relacionado con la necesidad de los individuos de entender la sociedad dentro de un orden, y a la vez la voluntad de crearlo, aspecto que le otorgaría siquiera un poco de carisma.
Para decirlo más claro, para entender la relación carismática hay que tener en cuenta la confianza que los seguidores depositan en su presunta candidatura, y el peor escenario es que se tenga la idea de que el carisma es producto de la fama pública. Atributos como la astucia, sagacidad, agilidad mental, o la sinceridad, son algunas de las características que deben transmitir los líderes políticos para poder adquirir carisma. Ojalá lo entendiera. Al tiempo. [email protected]
Lic. en Derecho por la UNAM. Lic. En Periodismo por la Carlos Septien. Conferencista. Experto en Procesos de Comunicación. Expresidente de la Academia Nacional de Periodistas de Radio y Televisión, Miembro del Consejo Nacional de Honor ANPERT, con cincuenta años de experiencia en diversos medios de comunicación.