Ceniza: signo de muerte y llamado urgente a la conversión
En el arranque de la Cuaresma, miles de fieles acudirán este Miércoles de Ceniza a los templos de la Ciudad de México para recibir la cruz en la frente, un gesto que para muchos es tradición, pero que para la Iglesia encierra un profundo llamado a la conversión. Así lo explicó en entrevista el Pbro. José Luis Torres, párroco de la Iglesia de Jesús Nazareno, en Azcapotzalco, Ciudad de México.
“La ceniza tiene un significado religioso universal: representa la muerte, la humillación, el reconocimiento de nuestra fragilidad y del pecado”, detalló. En la tradición judeocristiana, añadió, simboliza el reconocimiento de la falta y la decisión de cambiar. “Es aceptar mi bajeza y buscar la conversión. No es solo un rito externo, es un compromiso personal y comunitario”.
El sacerdote explicó que la ceniza que se impone a los fieles proviene de las palmas bendecidas el Domingo de Ramos del año anterior. “Con esas palmas proclamamos: ‘¡Hosanna, bendito el que viene en el nombre del Señor!’. Y con esas mismas palmas, ya convertidas en ceniza, hacemos el signo de nuestra conversión. Es un recordatorio de que la fe no puede quedarse en la emoción del momento”, subrayó.
La Cuaresma, dijo, es el tiempo propio de conversión para los cristianos, así como el Ramadán lo es para los musulmanes. En las religiones reveladas, explicó, este periodo implica volver el corazón a Dios y renovar el compromiso de vida.
Sin embargo, reconoció que hoy existe una gran distancia entre el signo y su verdadero significado. “La fila para recibir la ceniza es enorme, pero la fila para el sacramento de la reconciliación es muy pequeña. Es más importante confesarse que solo recibir la ceniza. Muchos se dicen católicos, pero pocos practican realmente su fe”, lamentó.
El padre Torres advirtió que el clima social, marcado por la violencia y la crisis de valores, ha provocado que especialmente los jóvenes se alejen de la vida religiosa. “Las Sagradas Escrituras hablan de un ‘resto fiel’, los anawim, los pobres que permanecen firmes. Hoy también es un pequeño grupo el que vive auténticamente su fe”, sostuvo.
Para este año, el llamado es claro: escuchar la Palabra de Dios y dar testimonio con el ejemplo. “A los que realmente somos católicos nos toca vivir nuestra fe con mayor exigencia y responder a las necesidades del mundo actual. No basta con el signo en la frente, hay que predicar con el ejemplo”, concluyó.