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CAMPECHE, EL FUTURO ES HOY

CAMPECHE, EL FUTURO ES HOY

Durante la semana que culminó, en el programa de radio Telesur AM, que conducimos Joaquín Repetto y quien esto escribe, Tomás Zapata Bosch, tuvimos una serie de conversaciones que, vistas en conjunto, permiten afirmar algo que durante décadas pareció una quimera para los campechanos: el futuro económico de Campeche dejó de ser una promesa y comenzó a ser una realidad.

A lo largo de la semana sostuvimos enlaces telefónicos con el subsecretario de Economía del Gobierno de México, Vidal Llerenas, destacado funcionario y analista de la vida económica nacional, así como con Antonio Talamantes, director general de Leche para el Bienestar y coordinador nacional del Plan Campeche.

Además, tuvimos en cabina y en entrevista directa a la secretaria de Desarrollo Agropecuario, Roxana Peña, y al secretario de Desarrollo Económico del estado, Jorge Luis Lavalle Mauri. Todos ellos coincidieron en un punto central: las inversiones estratégicas ya están llegando a Campeche.

Se habló, como es natural, de Pilgrim’s Pride y de Copenhagen Infrastructure Partners, dos proyectos emblemáticos que hoy colocan a Campeche en el mapa de la inversión nacional e internacional. Sin embargo, hay un dato que merece subrayarse y que pocas veces se ha dicho con claridad: Pilgrim’s ya estaba en Campeche antes de que la presidenta de la República, la doctora Claudia Sheinbaum, anunciara formalmente la inversión junto al secretario de Economía, Marcelo Ebrard.

Eso significa algo muy concreto: Campeche ya había sido identificado previamente como un área real de oportunidad. ¿Por qué? Por factores que hoy, por primera vez, confluyen al mismo tiempo: seguridad, conectividad logística, puertos, disponibilidad de gas natural, infraestructura energética, y la inminente operación del tren de carga, que colocará al estado en una posición estratégica dentro del mapa productivo del país.

Este momento histórico no puede entenderse sin una mirada de largo plazo. Hace más de un siglo, Gustavo Martínez Alomía escribió Las causas de la decadencia del estado de Campeche, un texto que sigue siendo dolorosamente vigente. Durante más de 100 años: los campechanos hemos hablado del “despegue económico” como un deseo aplazado, frustrado muchas veces por divisiones internas, enfrentamientos estériles y una incapacidad colectiva para aprovechar nuestras propias ventajas.

Hoy, por primera vez, ese ciclo comienza a romperse.

No se trata solo de anuncios. Las empresas ya se están instalando. Ahí está Cruz Azul, con inminente presencia productiva en el estado. Ahí está ZEUS, firma de origen chino especializada en componentes para la industria automotriz. Y junto a ellas, proyectos como Pilgrim’s y Copenhagen, que no llegan solos, sino que abren la puerta a una cadena de nuevas inversiones que comienzan a ver a Campeche no como un destino marginal, sino como un punto geográfico estratégico de la República Mexicana.

Estas empresas no vienen por casualidad. Vienen porque aquí se puede producir, porque aquí hay condiciones, y porque aquí habrá empleos bien pagados para los campechanos, especialmente para los jóvenes que durante años se vieron obligados a migrar.

Esto no es descubrir el “hilo negro”. Hace más de 60 años, Víctor Cervera Pacheco entendió en Yucatán que la atracción de inversiones pasaba por infraestructura —como la ampliación del puerto de Progreso— y por una transformación profunda del capital humano, incluso a contracorriente de inercias sociales. Campeche, simplemente, no había tenido antes todas las piezas del rompecabezas al mismo tiempo.

No es que los gobernadores anteriores no quisieran. Es que no se daban las condiciones. Hoy sí. Y al margen de filias, fobias o coyunturas políticas, es innegable que este momento histórico se consolida durante el actual gobierno estatal, encabezado por Layda Sansores, y forma parte de un proceso que ya está en marcha.

Conviene decirlo con claridad: el futuro de Campeche no es mañana, ni pasado mañana. No es una promesa de que “van a venir” más empresas. El futuro de Campeche es hoy, porque las empresas ya están aquí, porque las inversiones ya se están concretando y porque las condiciones estructurales ya existen.

Esto exige algo más que aplausos o críticas automáticas. Exige madurez. Exige que, por primera vez en nuestra historia, los campechanos abonemos juntos, más allá de partidos políticos, colores o simpatías. Exige abrir la mente, elevar el nivel del debate y entender que sí podemos ser mejores.

No se trata de poseer la verdad absoluta ni de convencer a nadie. Es comprensible que, por la forma en que se dicen las cosas, algunos piensen que hay sesgo o interés político. Pero si algo debe guiarnos en este momento es el interés superior de Campeche.

Porque después de más de un siglo de espera, de diagnósticos y de frustraciones, hoy podemos decirlo sin temor a exagerar: Campeche, el futuro es hoy.

 

 

 

 

 

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