Cabalgatas y oportunismo

Criminal tormenta de mentiras

El peso de los partidos políticos en una democracia la otorgan los votos, el número de militantes, las entidades obtenidas en las urnas; sin embargo, en México, la oposición se cuelga de las apariciones en los medios para sustituir todo esto y hacer creer que son fuertes en cuanto al apoyo popular.

La poca presencia en los congresos locales de la oposición llega al absurdo, pero se respetan los lugares, el tiempo de intervención en tribuna y su curul, como una representación minoritaria, pero válida.

La oposición quiere desconocer su vulnerabilidad respecto al apoyo popular y formar parte de la fantasía de los medios diciendo que tienen fuerza.

Hay congresos locales, como el de Veracruz, con 50 diputados, y 30 son de Morena, el resto se divide entre PAN, PRI, MC, PV, PT. Es decir, 20 diputaciones se reparten entre cinco partidos, pero no equitativamente sino de acuerdo con el número de votos.

De tal manera que la oposición debería actuar en dos sentidos, pelear en tribuna a través del debate, sus propuestas, que suele no tener; o, por otro lado, trabajar para obtener más votos, lo cual ha dejado de hacer desde hace varios años.

La oposición no reconoce que es minoría por falta de simpatías de la población, sus derrotas electorales las adjudica a fraudes, actos anticipados de campaña, propaganda desde el poder, etc. Todo menos reconocer que han perdido contacto con la población.

Ahora algunos partidos que buscan defectos donde no los hay, quieren hacer pública la discusión sobre una cabalgata, que los vicios del poder convirtieron en rancia tradición, sin serlo. Sabemos que la integran gente que pertenece a los poderes fácticos de Veracruz, enemigos del pueblo, y sólo utilizan esas largas y aburridas caminatas montados a caballo, para promoverse en lo personal, con miras a las elecciones. Se trata de una cabalgata sólo para darle contenido a los medios no para dialogar con la gente.

Los charros se rasgan las vestiduras tratando de introducir al caballo como con calzador, una tradición mexicana cuando, llegó con los españoles y no es un símbolo de la lucha de los pueblos originarios sino de las masacres que impusieron los españoles sobre los habitantes de estas tierras.

See Also

Así como los trenes es un símbolo de los revolucionarios en la gesta de 1910, así los caballos son el símbolo de la invasión salvaje que aplastó a los naturales; sin embargo, para los detractores sistemáticos del poder, instalados en los poderes fáticos, muy alejados del verdadero pueblo, reclaman su derecho a seguir la tradición, que tiene orígenes tergiversados e intenciones equivocadas en la historia del México.

Las cabalgatas la realizan los ricos de la región, no representan a nadie, pero afirman que se trata de una promoción turística cuando, en realidad, es una promoción personal para convertirse en candidatos de la oposición que la gente, y, sobre todo, los medios los conozcan.

Ahora la oposición sufre porque no habrá cabalgata, que es el aparador preelectoral para los ricos de la región.

La oposición debe asumir su lugar en el espacio parlamentario y también en la sociedad. Debe pelear por obtener un mayor número de votos y no más espacios en medios en los que nadie cree.


© 2024 Grupo Transmedia La Chispa. Todos los derechos reservados

Scroll To Top