Béisbol moderno

No hay deporte más bello que el béisbol, no en balde es considerado como el rey de los deportes. Por eso resulta bastante ridículo ver las innovaciones que se han hecho con vistas a la televisión, para reducir tiempos y hacer más comercial el asunto.

El obligar a un lanzador a que enfrente a tres bateadores busca evitar el constante cambio de pitcher, pese a lo cuál se utilizan un promedio de 10 lanzadores por juego.

 

Los 15 segundos entre lanzamiento y lanzamiento y que no haya más de tres reviradas se antojan ridículas, sobre todo si no se aplica la base intencional automática.

Pero lo que se antoja más ridículo es el corredor fantasma para tratar de acortar los juegos de extrainnings, que para comenzar son el sueño dorado de los aficionados.

Se buscaba que los juegos durarán menos de tres horas, pero se instauraron los retos, y luego los ridículos cuestionamientos entre bolas y strikes, que afortunadamente se acabaron con la instauración del ampayer robot, que se operó por primera vez.

Así pues ninguna de las innovaciones soporta un razonamiento mayor que el simple hecho de tratar de hacer más comercial el béisbol.

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Una de las grandezas del rey de los deportes es que el tiempo no es factor. Aquí no se puede hacer tiempo ni incurrir en marrullerías en contra del espectáculo.

Así pues nos confesamos unos románticos del béisbol, que incluso cuestionamos el bateador designado, pues era mucho más interesante ver batear a los pitchers y hacer por su pro

pia causa.


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