Ataques a instalaciones energéticas elevan tensión global y amenazan suministro de gas

Ataques a instalaciones energéticas elevan tensión global

En un nuevo episodio que agrava las tensiones en Medio Oriente, Israel lanzó un ataque contra el yacimiento de gas South Pars, considerado uno de los más importantes de Irán. La ofensiva se produjo en el contexto de una creciente confrontación que involucra también a Estados Unidos. En respuesta, Irán dirigió ataques contra diversas instalaciones energéticas en la región del Golfo, incluyendo una planta estratégica en Ras Laffan, Qatar.

Ras Laffan, pieza clave del suministro mundial

El complejo gasífero de Ras Laffan, ubicado a unos 80 kilómetros al noreste de Doha, es la mayor instalación de producción de gas natural licuado (GNL) del mundo. De acuerdo con reportes de Al Jazeera, esta planta aporta cerca del 20% del suministro global de GNL, lo que la convierte en un punto fundamental para el abastecimiento energético en mercados de Asia y Europa.

Suspensión de operaciones tras los ataques

Días después del inicio del conflicto, Qatar decidió suspender la producción de GNL en Ras Laffan luego de registrarse un ataque en las inmediaciones del complejo. La medida generó preocupación en los mercados internacionales, aunque expertos señalaron que el impacto inmediato sería limitado.

Rachel Ziemba, investigadora principal del Centro para una Nueva Seguridad Estadunidense, explicó que la interrupción previa de operaciones en Ras Laffan ayudó a evitar una crisis global de suministro en el corto plazo. Según su análisis, la situación, aunque delicada, no provocaría un desabasto inmediato a nivel mundial.

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Daños severos y recuperación a largo plazo

Sin embargo, el panorama a mediano y largo plazo luce más complejo. El director ejecutivo de QatarEnergy, Saad al-Kaabi, informó que los ataques iraníes dañaron instalaciones responsables del 17% de las exportaciones de la empresa estatal. Asimismo, advirtió que las labores de reparación podrían extenderse entre tres y cinco años.

Ante este escenario, QatarEnergy evalúa declarar fuerza mayor en contratos de suministro de GNL que podrían durar hasta cinco años, afectando envíos destinados a países como Italia, Bélgica, Corea del Sur y China. Al-Kaabi estimó que la reconstrucción de la infraestructura dañada tendrá un costo cercano a los 26 mil millones de dólares, lo que añade presión a un mercado energético ya tensionado por el conflicto.


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