¡Alerta en Campeche: plantas residuales contaminan la bahía sin control!
La Chispa te informa que 24 plantas residuales contaminan la bahía, un problema que preocupa a la población de Campeche. Detrás del paisaje turístico se oculta una grave crisis sanitaria donde el 88% de las plantas de tratamiento están fuera de operación, generando impacto directo en acuíferos y el litoral. Las plantas residuales contaminan la bahía de forma constante desde hace al menos tres años, según autoridades ambientales.
Diagnóstico oficial y daño ecológico creciente
La secretaria de SEMABICCE, Jocelyn Murrieta, reveló que de 27 plantas existentes, 24 no funcionan desde hace aproximadamente tres años, lo que agrava la contaminación del agua subterránea y costera. Este abandono institucional ha permitido que las plantas residuales contaminan la bahía sin control técnico ni supervisión efectiva. También se ha detectado que en algunas zonas se construyeron pozos de absorción, lo que lleva los desechos directamente al manto freático.
Limbo legal y responsabilidades divididas
El gobierno estatal ha señalado limitaciones legales para actuar, ya que el mantenimiento recae en el Ayuntamiento y la regulación de cuerpos de agua corresponde a CONAGUA y PROFEPA. Esto ha generado un vacío de acción donde las plantas residuales contaminan la bahía sin sanciones directas. Además, solo se han emitido oficios y campañas de concientización ambiental mientras el problema persiste.

Riesgos ocultos y participación ciudadana
El uso de sistemas improvisados ha acelerado la filtración de contaminantes hacia el subsuelo, elevando el riesgo sanitario. En este contexto, las plantas residuales contaminan la bahía y afectan ecosistemas completos, desde la vida marina hasta el suministro de agua potable. La autoridad ambiental ha hecho un llamado a la ciudadanía para denunciar legalmente estos hechos y exigir intervención federal.
Impacto social y ambiental ampliado
Este problema no solo afecta la imagen turística de Campeche, sino también la salud pública y la economía local. La contaminación acumulada reduce la calidad del agua, afecta la pesca y genera riesgo de enfermedades gastrointestinales. Expertos ambientales advierten que, sin inversión inmediata en infraestructura, la degradación será irreversible en los próximos años.
