Crisis de Ueno Bank sacude a Paraguay y pone contra las cuerdas al gobierno de Santiago Peña
La crisis financiera de Ueno Bank provocó una fuerte sacudida en Paraguay y abrió un nuevo frente político para el gobierno de Santiago Peña, quien quedó bajo presión ante los cuestionamientos por sus antiguos vínculos con el grupo empresarial relacionado con la institución bancaria.
La situación se agravó después de que el Banco Central del Paraguay (BCP) iniciara el proceso para la disolución de Ueno Bank, luego de determinar que su nivel de solvencia había caído por debajo del mínimo requerido.
El caso no solo generó incertidumbre entre miles de clientes y ahorradores, sino que también desencadenó cuestionamientos sobre la actuación de las autoridades financieras y el manejo de recursos públicos.
De banco de rápido crecimiento a una crisis financiera
Ueno Bank había experimentado una expansión acelerada desde su transformación en banco a finales de 2023. En poco tiempo consiguió ampliar considerablemente su número de clientes y consolidarse dentro del sistema financiero paraguayo.
La institución se fortaleció posteriormente con la absorción de Visión Banco, operación que le permitió incorporar una importante cartera de clientes, depósitos y sucursales.
Para septiembre de 2026, Ueno aseguraba contar con más de tres millones de clientes en un país con aproximadamente 6.5 millones de habitantes y procesar millones de operaciones diariamente.
Sin embargo, ese crecimiento terminó contrastando con la situación financiera que llevó al Banco Central a intervenir la institución.

Los vínculos que colocaron a Santiago Peña bajo escrutinio
Uno de los principales puntos de controversia son los vínculos que el presidente Santiago Peña tuvo en el pasado con empresas relacionadas con el conglomerado que controlaba Ueno Bank.
Peña había sido accionista de Ueno Holding, aunque posteriormente aseguró que dejó de tener participación y negó mantener vínculos con el banco.
La controversia también alcanzó al presidente del Banco Central, Carlos Carvallo Spalding, quien anteriormente había encabezado Financiera Ueno antes de asumir la dirección del organismo encargado de supervisar al sistema bancario paraguayo.
Estos antecedentes generaron cuestionamientos sobre posibles conflictos de interés y sobre la independencia de las instituciones responsables de vigilar el funcionamiento del banco.
Fondos públicos, otro punto de preocupación
La polémica aumentó debido a que Ueno Bank administraba una cantidad importante de recursos pertenecientes a organismos públicos.
Entre ellos se encontraban fondos del Instituto de Previsión Social (IPS), incluidos recursos destinados a jubilaciones, pensiones y otros beneficios.
De acuerdo con la información difundida sobre el caso, el banco llegó a manejar alrededor de 850 millones de dólares en fondos públicos.
La oposición paraguaya cuestionó que recursos estatales y de los trabajadores hubieran sido colocados en una institución que posteriormente terminó intervenida por las autoridades financieras.
El Congreso abrió la puerta al juicio político
La crisis bancaria rápidamente se convirtió en una crisis política.
Legisladores de la oposición impulsaron un proceso de juicio político contra Santiago Peña, al considerar que el mandatario podría tener responsabilidad política en las circunstancias que rodearon la caída de Ueno Bank.
La presión aumentó cuando sectores del propio Partido Colorado, incluyendo al expresidente Horacio Cartes, anunciaron su respaldo al proceso contra Peña.
La Cámara de Diputados debía definir si la acusación avanzaba hacia el Senado, donde continuaría el procedimiento correspondiente.

Clientes esperan recuperar sus ahorros
Mientras el conflicto político crecía, los clientes de Ueno Bank enfrentaban una situación de incertidumbre por el acceso a sus recursos.
Las autoridades establecieron mecanismos para comenzar a devolver parte de los depósitos mediante el Fondo de Garantía de Depósitos, aunque los ahorradores con cantidades superiores al límite protegido todavía enfrentaban dudas sobre cuándo y cómo recuperarían el resto de su dinero.
La crisis también provocó protestas de clientes que exigieron respuestas y garantías sobre sus ahorros.
Una crisis que va más allá de un banco
Analistas citados por BBC consideran que el caso podría tener consecuencias más profundas para la confianza en las instituciones paraguayas.
El cuestionamiento central no se limita a determinar por qué Ueno Bank terminó en problemas financieros, sino a establecer si existieron fallas en la supervisión, conflictos de interés o decisiones que permitieron la concentración de recursos públicos y privados en una misma institución.
El caso también deja bajo escrutinio la relación entre el sector financiero, los organismos reguladores y el poder político en Paraguay.
La evolución de la investigación y las decisiones de las autoridades serán determinantes para conocer el alcance real de la crisis y definir las responsabilidades que, en su caso, correspondan.
