Díap de Muertos pierde fuerza comercial por crisis familiar
Comerciantes reportan compras moderadas, menor gasto en ofrendas y competencia de productos importados; estiman ventas nacionales por 40 mil millones
Día de Muertos mantiene sus tradiciones, pero cae el gasto familiar
La celebración del Día de Muertos conservará su arraigo cultural y religioso en México, pero este año estará marcada por un consumo más limitado que afectará los ingresos de mercados públicos, florerías, talleres artesanales y pequeños negocios. La pérdida del poder adquisitivo, la competencia de las grandes plazas comerciales y el avance de mercancías importadas reducen las oportunidades de venta para el comercio popular, advirtieron representantes del sector.
Alberto Vargas Lucio, representante del Movimiento Nacional del Contribuyente Social (Monacoso), y Gerardo Cleto López Becerra, presidente del Consejo para el Desarrollo del Comercio en Pequeño y la Empresa Familiar (ConComercioPequeño SC), señalaron que las familias mantienen sus celebraciones, aunque ajustan sus presupuestos y compran menos productos para instalar sus ofrendas y participar en las actividades del 1 y 2 de noviembre.
De acuerdo con las estimaciones de ConComercioPequeño SC, la derrama económica de esta temporada superaría apenas los 11 mil millones de pesos en la Ciudad de México y la zona metropolitana, mientras que a nivel nacional rondaría los 40 mil millones de pesos.
Los representantes del sector advirtieron que estas cifras corresponden al volumen estimado de ventas y no necesariamente a mayores ganancias para los comerciantes, quienes deben cubrir los costos de mercancía, transporte, operación y mantenimiento de sus establecimientos.
Menos presupuesto para las ofrendas
La reducción del gasto familiar es uno de los principales factores que condicionan las ventas de temporada. Gerardo Cleto López Becerra indicó que, según los sondeos realizados por su organización, los hogares destinarán alrededor de mil 800 pesos para colocar su ofrenda, visitar los panteones y participar en desfiles y otras actividades.
El monto, explicó, debe ajustarse a las posibilidades económicas de cada familia, por lo que se observa una mayor moderación en las compras y una selección más cuidadosa de los artículos que se adquieren.
Esta situación se refleja en ofrendas más austeras, con menores cantidades de flores y productos frescos, así como en la sustitución de algunos elementos tradicionales por adornos que puedan reutilizarse durante varios años.
El cambio en los hábitos de consumo repercute directamente en florerías, mercados públicos, tiendas de abarrotes, papelerías, comercios de artículos religiosos y establecimientos dedicados a la venta de disfraces, dulces y decoraciones.
Mercados públicos enfrentan competencia desigual
Las romerías instaladas alrededor de los mercados públicos representan una de las principales alternativas para incrementar los ingresos durante estas fechas. En la Ciudad de México existen alrededor de 340 mercados, donde los locatarios suelen habilitar puestos semifijos para ofrecer flores, veladoras, dulces, disfraces y artículos relacionados con la temporada.
Sin embargo, Alberto Vargas Lucio señaló que estos espacios enfrentan una competencia creciente frente a las plazas comerciales y las grandes cadenas, que concentran una parte importante del gasto de los consumidores.
Aunque las romerías contribuyen a dinamizar la economía de barrios y colonias, los comerciantes consideran necesario mejorar su organización, promoción y condiciones de competencia para ampliar sus oportunidades de venta.
La contracción del consumo también limita el efecto económico de estas actividades. Las familias reducen las cantidades que compran, comparan precios y priorizan los productos indispensables, lo que dificulta que los pequeños establecimientos compensen sus gastos durante una de las temporadas comerciales más relevantes del año.
Productos importados desplazan a las artesanías mexicanas
A la reducción del gasto se suma la creciente presencia de mercancías importadas, principalmente de origen chino, que compiten con los artículos elaborados por artesanos y fabricantes nacionales.
Entre los productos señalados por los representantes del comercio en pequeño se encuentran las velas que funcionan con pilas, las calaveras de plástico, las figuras inflables y los adornos sintéticos que se comercializan para decorar hogares, negocios y ofrendas.
Estos artículos, fabricados en serie, han ganado espacio en el mercado por su disponibilidad y variedad, mientras que los productores mexicanos enfrentan dificultades para competir en precio, volumen y distribución.
Gerardo Cleto López Becerra sostuvo que la preocupación no radica únicamente en la venta de mercancías importadas, sino en la falta de condiciones equitativas para que los artesanos nacionales y los negocios familiares puedan colocar sus productos y conservar los empleos vinculados con estas actividades.
También planteó la necesidad de reforzar la vigilancia comercial y verificar el cumplimiento de las disposiciones aplicables a los productos ofrecidos al público, con el propósito de proteger a los consumidores y a los comerciantes que operan conforme a la ley.
La tradición permanece, pero el beneficio económico se reduce
Pese a las dificultades comerciales, el Día de Muertos mantiene su importancia cultural, familiar y religiosa. Las visitas a iglesias y panteones, la instalación de ofrendas y la compra de flores, veladoras e imágenes continúan formando parte de las prácticas de numerosos hogares mexicanos.
Para los representantes del sector, preservar esta tradición también implica respaldar a quienes participan en la cadena económica que la sostiene: locatarios, floricultores, artesanos, fabricantes nacionales y pequeños negocios que abastecen a las comunidades.
Por ello, llamaron a impulsar el consumo de productos mexicanos y fortalecer las condiciones de competencia para el comercio en pequeño.
El desafío de esta temporada consiste en mantener vivas las costumbres sin perder de vista las dificultades económicas de las familias y la necesidad de que las ventas se traduzcan en ingresos suficientes para los miles de negocios que dependen de estas celebraciones.
