El fenómeno de El Niño cambia el color de los océanos: disminuye el fitoplancton y alerta a científicos

El fenómeno de El Niño cambia el color de los océanos

El calentamiento del Pacífico asociado con El Niño puede transformar las aguas verdes en tonos azules más intensos, una señal de cambios en la vida marina que preocupa a la comunidad científica.

Los océanos del planeta están experimentando modificaciones visibles desde el espacio. Imágenes satelitales han permitido observar cómo las variaciones de temperatura y nutrientes relacionadas con el fenómeno climático El Niño alteran la concentración de fitoplancton, microorganismos esenciales para el equilibrio de los ecosistemas marinos.

¿Por qué el océano cambia de verde a azul?

El cambio de color está relacionado con el fitoplancton, organismos microscópicos que flotan cerca de la superficie del mar y constituyen una parte fundamental de la vida oceánica.

Al igual que las plantas terrestres, estos organismos contienen clorofila, un pigmento que les permite aprovechar la luz solar para producir energía mediante la fotosíntesis. Su presencia influye en el color del agua, por lo que las zonas con mayores concentraciones de fitoplancton pueden presentar tonalidades verdosas.

Cuando la cantidad de estos microorganismos disminuye, el agua refleja menos señales asociadas con la clorofila y puede adquirir una apariencia más azulada.

El Niño altera el suministro de nutrientes

En condiciones habituales, los vientos alisios desplazan las aguas cálidas superficiales del Pacífico hacia el oeste, en dirección a Asia. Este movimiento favorece el ascenso de aguas profundas, frías y ricas en nutrientes en las regiones ecuatoriales y frente a las costas de Sudamérica.

Este proceso, conocido como afloramiento, proporciona nutrientes que funcionan como fertilizantes naturales y favorecen el crecimiento del fitoplancton.

Sin embargo, durante El Niño, los vientos alisios pueden debilitarse y las aguas cálidas desplazarse hacia el este. Como consecuencia, disminuye el aporte de nutrientes desde las profundidades, lo que puede reducir las poblaciones de fitoplancton y modificar el color del océano.

Satélites de la NASA detectan cambios en el Pacífico

Las observaciones satelitales permiten a los científicos analizar tanto la temperatura como el nivel del mar y las variaciones en el color de las aguas.

A principios de 2026, las imágenes del Pacífico mostraron pulsos de agua cálida que avanzaban hacia el este. Estas perturbaciones, conocidas como ondas Kelvin oceánicas, pueden elevar temporalmente el nivel del mar y transportar calor a través de la cuenca.

El científico Josh Willis, del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, comparó estas ondas con los latidos del corazón de El Niño, debido a que permiten seguir la evolución del fenómeno mediante mediciones satelitales.

Por su parte, el satélite PACE, lanzado por la NASA en 2024, permite estudiar el color del océano y obtener información sobre las comunidades de fitoplancton y otros componentes presentes en el agua.

El investigador Matthew Kehrli ha destacado la diversidad de colores que puede presentar el océano y el valor de estas observaciones para comprender los cambios que ocurren en tiempo real.

Menos fitoplancton representa un riesgo para la vida marina

Aunque las aguas de un azul profundo pueden parecer visualmente atractivas, este cambio también puede reflejar alteraciones importantes en el ecosistema.

El fitoplancton constituye la base de buena parte de las cadenas alimentarias marinas. Estos organismos sirven de alimento a pequeños animales y peces, que a su vez sostienen poblaciones de especies de mayor tamaño, incluidas algunas ballenas.

Una disminución significativa del fitoplancton puede reducir la disponibilidad de alimento, alterar la distribución de las especies y afectar actividades económicas como la pesca.

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Por ello, los cambios en el color del océano no deben interpretarse únicamente como una transformación estética, sino también como una señal que los científicos utilizan para estudiar las condiciones ambientales.

El océano también absorbe menos dióxido de carbono

Otra de las preocupaciones está relacionada con el papel del fitoplancton en el ciclo del carbono.

Mediante la fotosíntesis, estos microorganismos absorben dióxido de carbono y contribuyen al funcionamiento del sistema climático. Parte del carbono capturado puede trasladarse hacia las profundidades marinas cuando la materia orgánica se hunde.

Si disminuye la productividad del fitoplancton en determinadas regiones, también puede modificarse la capacidad de esos ecosistemas para capturar y transportar carbono, aunque el efecto depende de múltiples factores y no es igual en todos los océanos.

Un fenómeno que repercute a escala mundial

El Niño es un fenómeno climático natural que modifica las temperaturas superficiales del Pacífico ecuatorial y puede alterar los patrones de lluvia, las sequías y las condiciones meteorológicas en distintas partes del mundo.

Sus consecuencias también se extienden a los ecosistemas marinos, por lo que los investigadores utilizan satélites y mediciones oceánicas para comprender cómo responde el planeta a estos cambios.

La observación del color del agua ofrece una herramienta adicional para identificar variaciones en la productividad marina y evaluar sus posibles efectos.

Los científicos advierten que el azul más intenso del océano no necesariamente significa que sus aguas estén más limpias o saludables. En determinadas regiones, puede ser una señal de que disminuye el fitoplancton y se altera el delicado equilibrio que sostiene la vida marina.


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