La presa como tribunal

Sigue siendo tema de controversia, opiniones en los medios convencionales las noticas provenientes de Estados Unidos como si ese país no fuera el epicentro de las fake news.
Pero no sólo eso también las declaraciones de funcionarios del vecino país se convierten en tema de análisis de improvisados debates en ellos medios y supuestos análisis políticos que responsabilizan de varios delitos a quienes gobiernan actualmente el país.
Esto nunca había sucedido en México, porque había identificación de intereses entre las fuerzas conservadoras de ambos países que tienen como bisagra a los medios de comunicación controlados por fuerza ulteriores al gobierno de la Casa Blanca.
Basta y sobra para que haya un reportaje sin más pruebas de lo que dice que el discurso de los hambrientos de fama reporteros de medios como el The New York Times para que el contenido se convierta en polémica artificial de debates, y en una pregunta a la Presidenta durante la conferencia matutina, cuya respuesta da continuidad a la nota que por falsa o verdadera que sea, no remite a la investigación sino a la espectacularidad, de ahí el único insumo que tiene la oposición para darle contenido a su discurso tanto en los medios como en el congreso.
Ninguna agencia en país alguno, anuncia a los medios que comenzará a investigar a alguien; sin embargo, el New York Times, lo publica como una probabilidad que los medios mexicanos comienzan a dar por un hecho consumado y además dan las causas por las cuales e investigaría al hijo del ex presidente, convirtiendo en fiscal y juez a los medios.
Los supuestos se convierten en hechos consumados que llegan a convertirse en temas centrales de foros, simposium, mesas de trabajo, cuando en realidad se trata sólo de un ¿a broma, pero la opsoción no tiene más remedio que adoptarla como una verdad absoluta.
Las acusaciones del departamento de Justicia de Estados Unidos, los reportajes de los medios amarillistas del vecino país, los delirantes discursos de Trump, las acusaciones sin fundamento de Marco Rubio sobre su muy particular manera de percibir la realidad de Latinoamérica, entre otros rumores, son adoptados indiscriminadamente por una opsoción que estaría muda si no tuviera esos insumos como pretexto para seguir teniendo presencia en México.
La insistencia no sólo acusa mala intención y exceso de imaginación sino desesperación porque esas reacciones no fructifican en la realidad y mucho menos en la intención de votos de la población; al contrario, muestran una opsoción que se agarra de un clavo caliente para sostenerse.
Los medios en Estados Unidos aceptan todo tipo de información de la opsoción a sus redacciones, de esta manera, su medio es mencionado permanentemente como publicidad gratuita en territorio mexicano, por fantasioso que sea el contenido. Incluso, puede afirmarse que mientras más estridente son las noticias falsas, más publicidad tendrán y así el número de visitas a sus portales se incrementarán.
A los medios conservadores les viene, como anillo al dedo, la trivialización de la vida pública, lo mismo señalan la asistencia de un miembro del gobierno a un restaurante de lujo que un viaje al extranjero de funcionarios actuales. Situaciones que en el pasado eran no sólo normales sino dignos de admiración. Cualquier detalle suma, y mucho, a la hora se juntar errores de quienes, según ellos, deben ser perfectos.
Es un juego entre conservadores, donde lo que menos importa es la verdad, recibir dinero es el objetivo mientras se desprestigia al enemigo y los ingenuos marchan al ritmo de las mentiras como soldados manipulados por una propaganda que se resisten a rechazar.


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