Decadencia electoral del PAN
A pesar de que la contienda interna de Morena no fue ni los transparente ni aseada como se hubiera deseado, la opsoción guardó un silencio sepulcral luego de darse a conocer los resultados donde despuntan los candidatos a las 17 entidades que renovarán gobiernos.
Nada tienen que criticar de los métodos de selección interna de candidatos, sin siquiera tienen método ni idea de dónde sacarlos, simplemente ven en los medios las figuras que aparecen más y se convierten en candidatos estrella. Es decir, cantidad y no calidad en los cuadros de acción Nacional
Una de las características de los partidos políticos, sin excepción, en el país es que sus peores enemigos están dentro de sus filas. La oposición tiene el exterminio en sus entrañas y su discurso se convierte en una especie de síntomas que delatan una enfermedad terminal.
Pero cuando no pueden decirse los síntomas sino que el silencio se apodera de una opsoción acostumbrada a tener en las redes una extensión de las urnas y en los medios una promesa de votos, la decadencia se hace más clara. No sólo callaron los vocingleros a sueldo sino que permanecieron en estado catatónico.
Los porcentajes de votación para el próximo año bajaron al mínimo en la opsoción, incluso en sus bastiones. Según las encuestas realizadas por las consultoras más proclives al PAN le otorgan 16.5 por ciento de los votos. Conserva la categoría de segunda fuerza pero muy lejos del primer lugar.
La pelea por el tercer lugar se ubica entre el PRI y Movimiento Ciudadano, que no por llegar a ese lugar crece sino que sus competidores están en una profunda crisis. Además, tanto en uno como el otro se acumulan problemas internos y carecen de cuadros dignos de colocarse como candidatos. Los cálculos realizados hasta el momento no han tomado en cuenta el número de votos que pueden dirigirse a favor de los nuevos partidos, que, podrían desviar votos a la oposición y pueden hacer que caigan más en las simpatías ciudadanas.
La política en México se dividió en dos, luego de las elecciones de 2018, con un simplismo aproximado a la realidad, se regresa a aquellas luchas entre liberales y conservadores, que ahora pueden traducirse entre la izquierda y la derecha. De ahí que los nuevos partidos, que son de opsoción, son, eminentemente de una derecha nostálgica que pueden pegarle duro a la derecha tradicional.
El PAN gobernaba 13 estados en 2016, ahora sólo cuenta con cuatro y se pronostica que, por lo menos pierda Chihuahua. Le quedarían tres: Querétaro, Aguascalientes y Guanajuato.
Ante el sorpresivo nombramiento de Clara Luz Flores de Morena, todo hace suponer que el ganador de Nuevo León será el PRI, porque Movimiento Ciudadano también perderá la entidad en las urnas ante el exceso de protagonismo y corrupción de la pareja de palacio de gobierno.
Sin embargo, el PRI perderá buena parte de sus militantes en el Congreso, de tal manera que podrá sobrevivir con la victoria en Nuevo León, pero no tendrá poder de decisión en el país.
El PAN carece de diputados federales plurinominales en Baja California, Baja California Sur, Campeche, Colima, Guerrero, Nayarit, Quintana Roo, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas. Estados donde puede perder el registro en 2030.
En cuanto a senadores plurinominales el PAN no tiene representación en Campeche, Colima, Guerrero, Michoacán, Nuevo León, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas.
La posible victoria del PRI en Nuevo León lo mantendrá a flote, pero el PAN no tiene tabla de salvación en el naufragio al que lo sometieron los falsos líderes y sus excesos en el mundo de la corrupción y el narcotráfico.
