Tabasco industrializará cacao para elevar ingresos campesinos
Planta chocolatera de 126 millones y cien módulos buscarán sustituir venta en baba por cacao fermentado, seco y mejor pagado
Del campo al chocolate: Tabasco apuesta por transformar el cacao
Villahermosa, Tabasco.– El cacao tabasqueño entrará en una nueva etapa de transformación con una estrategia del Gobierno Federal que busca dejar atrás la venta del grano en baba, elevar el ingreso de los pequeños productores y llevar el proceso de industrialización hasta las comunidades donde se cultiva.
La directora general de Alimentación para el Bienestar, María Luisa Albores González, anunció la construcción de una planta chocolatera en la finca El Moralero, en Comalcalco, con una inversión de 126 millones de pesos, obra que comenzará este año y está prevista para concluir en 2027.
El proyecto representa uno de los principales componentes de una estrategia que pretende fortalecer toda la cadena productiva: desde la renovación de las plantaciones y el acompañamiento técnico, hasta el acopio, fermentado, secado, transformación y comercialización del cacao.
El terreno donde se edificará la planta fue donado por el Gobierno de Tabasco, como parte de la coordinación entre las autoridades estatales y federales para fortalecer la actividad cacaotera.
La estrategia tiene como punto de partida la recuperación productiva impulsada desde 2019 mediante Sembrando Vida Federal. Actualmente, entre este programa y Sembrando Vida Tabasco participan 11 mil 280 pequeños productores.
A ellos se agregan 9 mil 826 productores de Producción para el Bienestar, 2 mil 216 de Escuelas de Campo y 9 mil 291 beneficiarios del programa de Fertilizantes, lo que amplía la red institucional que acompaña a quienes dependen de este cultivo.
Un censo después de 15 años
Uno de los avances considerados fundamentales para reorganizar la política cacaotera fue la realización de un nuevo censo estatal, luego de 15 años sin contar con una actualización de las condiciones productivas del sector.
El levantamiento fue realizado por 373 técnicos de Sembrando Vida federal y estatal en 821 localidades, y permitió dimensionar la actividad actual del cacao en Tabasco.
Los resultados estiman que para el ciclo productivo que comienza entre noviembre y diciembre de 2026 se producirán alrededor de 10 mil toneladas de cacao, provenientes de 16 mil 771 pequeños productores establecidos en una superficie de 23 mil 949 hectáreas.
El rendimiento promedio se ubica en 494 kilogramos por hectárea, mientras que cada productor trabaja, en promedio, 1.33 hectáreas.
De los 17 municipios tabasqueños, 12 concentran la mayor producción, con una presencia destacada en Huimanguillo, Comalcalco y Cunduacán. El diagnóstico también identifica una participación importante de mujeres y revela que 63 por ciento de la tierra dedicada a esta actividad es ejidal y 31 por ciento corresponde a pequeña propiedad.
El reto: dejar de vender cacao en baba
Uno de los principales problemas detectados es la forma en que actualmente se comercializa el producto.
El censo señala que 61 por ciento de los productores vende su cacao en baba, condición que reduce el valor que reciben por su producción debido a que el grano aún no atraviesa los procesos de fermentación y secado necesarios para incrementar su calidad comercial.
La estrategia federal busca modificar esta práctica mediante infraestructura y acompañamiento técnico para que los productores puedan entregar cacao fermentado y seco, con mejores condiciones de comercialización.
Transforman cacao tabasqueño con inversión y comercio justo
Aunque este procedimiento representa entre cuatro y cinco días adicionales de trabajo, las autoridades plantean que permite incrementar de manera importante el precio obtenido por el productor.
Para avanzar en ese objetivo, la Federación y el Gobierno de Tabasco firmaron un convenio que contempla una inversión federal de 32 millones de pesos para instalar 100 módulos de fermentado y secado.
Los módulos estarán disponibles para los pequeños productores y serán operados por el Gobierno estatal mediante técnicos de Sembrando Vida.
Cada instalación contará con fermentadores, túnel de secado y zamoa, infraestructura que permitirá continuar el proceso incluso cuando existan condiciones de humedad.
En conjunto, los 100 módulos tendrán capacidad para procesar 6 mil toneladas de cacao, con lo que se busca atender inicialmente la producción que actualmente se comercializa en baba.
El nuevo esquema también contempla fortalecer la compra directa.
Desde 2025 y hasta la fecha, Alimentación para el Bienestar ha acopiado 524 toneladas de cacao provenientes de 323 pequeños productores, mediante una inversión social de 114 millones de pesos.
La dependencia federal plantea ampliar este mecanismo durante el siguiente ciclo productivo, con el compromiso de adquirir mil toneladas mediante sus centros de acopio.
Las aproximadamente 9 mil toneladas restantes podrán ser comercializadas mediante un esquema de comercio justo, con el propósito de que una mayor proporción del valor generado por el cacao permanezca en manos de las familias productoras.
La estrategia busca además consolidar la marca Bienestar como una vía para colocar productos derivados del cacao en el mercado nacional, aprovechando el reconocimiento que, de acuerdo con la dependencia, ha obtenido entre los consumidores.
De productor de materia prima a generador de valor
La construcción de la planta chocolatera modifica el alcance de la estrategia, pues el objetivo ya no se limita a aumentar la producción agrícola, sino a incorporar procesos industriales dentro del propio territorio tabasqueño.
La planta de El Moralero permitirá avanzar hacia la transformación local del cacao y generar valor agregado antes de que el producto salga del estado.
El proyecto deriva de los acuerdos alcanzados durante la asamblea realizada el 24 de mayo en la misma finca, donde la presidenta Claudia Sheinbaum instruyó fortalecer la coordinación entre la Federación y Tabasco.
Con la nueva infraestructura, el Gobierno Federal pretende articular producción, asistencia técnica, fermentación, secado, acopio, industrialización y comercialización bajo una estrategia común.
El propósito es que el cacao tabasqueño deje de ser vendido principalmente como materia prima y avance hacia productos con mayor valor comercial, al tiempo que se fortalecen los ingresos de quienes participan en la cadena.
La apuesta oficial, de esta manera, combina 126 millones de pesos para industrialización, 32 millones para infraestructura de poscosecha y mecanismos de compra directa, con el objetivo de transformar las condiciones en las que miles de familias producen y comercializan uno de los cultivos emblemáticos de Tabasco.
