Se cumplen 25 años de los atentados terroristas de septiembre en Estados Unidos. Pero los actos terroristas que están ocurriendo en México lo está ocultando el gobierno federal
El próximo viernes se cumplen 25 años de los atentados terroristas más importantes en contra del pueblo y gobierno de Estados Unidos. El 11 de septiembre de 2001, 19 hombres secuestraron cuatro aviones comerciales estadounidenses cargados de combustible que se dirigían a varios destinos de la costa este. En total, 2.977 personas murieron en los ataques terroristas en la ciudad de Nueva York, Washington y en las afueras de Shanksville, Pensilvania. El ataque fue orquestado por el líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden, quien años después fue localizado y ejecutado por fuerzas especiales estadounidenses.
Dos aviones de American Airlines y United Airlines fueron estrellados intencionalmente en las torres gemelas del World Trade Center (WTC) en el bajo Manhattan y ambos edificios se desvanecieron, ocasionando la muerte de 2,753 personas. También murieron los ataques iniciales y los colapsos posteriores de las torres, 343 bomberos de Nueva York, 23 policías de la ciudad y 37 agentes de la Autoridad Portuaria.
En el Pentágono, en Washington, 184 personas murieron cuando el vuelo 77 de American Airlines, que había sido secuestrado, se estrelló contra el edificio. Cerca de Shanksville, Pensilvania, 40 pasajeros y miembros de la tripulación a bordo del vuelo 93 de United Airlines fallecieron cuando el avión se estrelló contra un campo. Se cree que los secuestradores estrellaron el avión en ese lugar, después de que los pasajeros y la tripulación intentaron retomar el control del vuelo.
En México, lamentablemente, se ha registrado una ola reciente de atentados con bombas que han sacudido al país, desde coches bomba hasta drones equipados con explosivos, exponiendo una escalada en la violencia de los cárteles que, según las autoridades locales, se ha intensificado en los últimos tres años.
Los incidentes más recientes ocurrieron cuando derribaron dos torres eléctricas al sur del país generando un apagón en los estados de Yucatán, Quintana Roo, Campeche y Tabasco, así como un coche bomba explotó en el estado de Zacatecas, hiriendo al menos a 11 personas, incluidos dos agentes de policía, y causando daños considerables en unos 40 inmuebles, informó el gobernador del estado, David Monreal Ávila. El vehículo fue abandonado frente a la sede de la policía en Ojocaliente.
El Departamento de Estado de Estados Unidos emitió una Alerta de Viaje “Nivel 4” desde enero pasado, donde coloca a 30 estados mexicanos bajo advertencia de “riesgo de violencia terrorista y secuestro”; los estados con restricción total son los siguientes: Sinaloa, Zacatecas, Tamaulipas, Colima, Michoacán y Guerrero.
La explosión del carro bomba en Zacatecas se suma a casi una docena de incidentes similares, algunos perpetrados con “mini drones” cargados con explosivos o minas terrestres, y apunta a una evolución en las operaciones de los grupos criminales, principalmente en Michoacán y Zacatecas, y ahora en la frontera con Estados Unidos, concretamente en Tijuana, Nogales y Ciudad Juárez.
Otros estados azotados por la violencia, como son los casos de Michoacán y Guerrero, han registrado ataques similares en los que grupos criminales han utilizado explosivos para atacar comunidades de la sierra, instalaciones de seguridad, o de las fuerzas del orden. Personal militar ha muerto en estos incidentes. Y el gobierno de México no ha comentado sobre el tema.
Hay que recordar que la Zona Arqueológica de Teotihuacán reabrió sus puertas bajo un operativo reforzado de seguridad, luego del ataque armado registrado el pasado 20 de abril en la pirámide de la Luna, que dejó una turista canadiense muerta y 13 personas extranjeras heridas. Y aunque el caso fue consideraron por las autoridades federales como inusual, para uno de los sitios turísticos más visitados de México, eso encendió alertas sobre los controles de acceso en las zonas arqueológicas y otros espacios de alta afluencia, durante el inicio del mundial de futbol.
En Michoacán, en la región de Tierra Caliente, se han intensificado atentados con minas y artefactos improvisados. Un total de 282 artefactos explosivos han sido asegurados por las autoridades en operativos en las regiones de la Tierra Caliente y Zamora. El último caso de resonancia nacional fue la explosión de un vehículo provocado por un artefacto explosivo activado a distancia, frente a las instalaciones de la Policía Comunitaria de Coahuayana que dejó un saldo de seis muertos, 11 heridos y cuantiosos daños materiales.
En Guanajuato, un comando armado disparó contra un grupo de personas en uno de los campos de futbol de la comunidad de Loma de Flores, que dejó 11 muertos y 12 heridos.
Eso, sin contar los asesinatos y secuestros de periodistas locales, donde autoridades municipales y grupos criminales están totalmente involucrados.
Cambiando un poco de tema, cuando poco más del 56 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA) vive de la informalidad y la deuda pública ha crecido en los últimos ocho años –desde que llegó Morena a la presidencia de la República– 20.6 billones de pesos; es decir, 9 billones de pesos más y, se sigue endeudando más y el crecimiento económico anual del PIB no llega ni al 1.5 por ciento, pues hay algo que no cuadra.
Y es que en el gasto gubernamental hay cualquier cosa menos austeridad, menos el rigor administrativo que hace lucir el dinero. La “austeridad republicana” que tanto pregonan los morenistas ha sido el reino del dispendio. ¿Cuál soberanía y cuál humanismo? su mensaje se reduce y se infiere en repartir dinero, a diestra y siniestra, al mayor número de gobernados para traerlos a las urnas, tal y como lo hacía el viejo PRI.
En su mensaje a la nación Claudia Sheinbaum Pardo, habló de la “defensa de la soberanía”, en su demagogia habló sobre los niños y jóvenes en escuelas miserables, nutridos con resentimientos y falsedades históricas, y sobre millones de pobres que deambulan y mueren buscando médicos y medicinas. No habló de masacres, desapariciones y extorsiones que aumentan dolorosamente, tampoco de la deuda pública llevada al doble de como la recibieron, ni del enorme saqueo cometido en las onerosas obras públicas y cuyos datos son secretos “por seguridad nacional”.
Incluso mantiene inexplicablemente Mario Delgado Carrillo, en la secretaría de Educación, quien es narco-huachicolero, quien dijo hace unos cuantos días en un anuncio de televisión que los 2 mil 500 pesos de apoyo a los estudiantes se los mandaba la presidenta Claudia Sheinbaum.
