Medicina históricamente castigada
Por mucho tiempo la vocación de la medicina se vio truncada por la falta de espacios en las universidades, la lenta apertura de matrícula, apoyada por instituciones privadas no es suficiente para cubrir las necesidades de salud, que es prioridad en cualquier sociedad del mundo.
La política educativa en México no vive su mejor momento en cualquiera de los niveles que quiera observarse. Con un secretario de Educación con más dudas sobre su honestidad que aciertos pedagógicos, no cubre las necesidades elementales de su responsabilidad.
El apoyo que en materia de salud pueden ofrecer las universidades privadas ante un problema que exige urgente solución no puede condicionarse a trámites burocráticos. Tampoco se trata de dejar de no tener registro o control de calidad pero no rechazar propuestas para la apertura de espacios educativos en el rubro de la salud sistemáticamente, como se hace todos los días en esa perversa combinación de la SEP y el sector salud para dar de alta carreras, materias, especialidades, etc. Que no sólo truncan vocaciones de los jóvenes mexicanos sino que retrasan una actividad de por sí castigada históricamente en el país, como es la salud.
Fue la caja chica de presidentes, gobernadores, empresarios, directores generales y sus respectivos sindicatos del IMSS, salubridad e ISSSTE, un exceso imperdonable, mientras la enfermedad degeneraba hasta desenlaces fatales, políticos, columnistas y líderes sindicales se enriquecían.
Es tiempo de demostrar que esto ha cambiado. La necesidad de médicos especialistas es tan grande que deben importarse de otros países que tienen en la salud prioridad, los condicionamientos para que haya médicos suficientes en México no es nueva. La guerra sucia en México que inicia a principios de los 50 fue protagonizada por médicos, enfermeras y paramédicos que exigían sus derechos y fueron reprimidos brutalmente a finales del sexenio de Miguel Alemán.
Los médicos que trabajan en el sector, están inconformes, los aspirantes a la medicina están vetados, las instituciones de salud sin presupuesto, los enfermos se multiplican y quieren llegar al nivel de la prevención sembrando hospitales a lo largo y ancho del territorio nacional sin especialistas, sin enfermeras, sin médicos, sin paramédicos, sin instalaciones adecuadas.
A pesar de que el sector Salud ha sido determinado por la oposición como el punto más frágil de las administraciones de la 4T, no hay poder humano que tenga voluntad de transformar esta responsabilidad vital.
Todavía se desconoce si las responsabilidades del sector salud forman parte de los tentáculos del contrincante político que ataca desde adentro a la 4T.
Es decir, cómo en un país donde la salud es el principal problema tienen casi un siglo obstaculizando este tipo de estudios, actividades, incluso avances. La medicina es un buen negocio para laboratorios farmacéuticos transnacionales, para clínicas privadas, para médicos sin escrúpulos, en medio de una sociedad sin la tención necesaria sobre todo en el campo de las especialidades.
El abuso de favoritismos y corruptelas ha llegado a los extremos que se conformó un grupo de instituciones educativas para denunciar una crisis en la Comisión Interinstitucional para la Formación de Recursos Humanos para la Salud, dependiente del Sector Salud, que encabeza David Kershenobich Stalinikowitz.
La Dra. Magdalena Bernal Delgado, –responsable de la Dirección de Educación en Salud que se encarga de autorizar las Opiniones Técnicas Académicas, las asignaciones de plazas para internado de pregrado, el servicio social– ha sido acusada por el desorden administrativo, falta de seguimiento normativo y trato inequitativo dentro del organismo. Mientras los enfermos prolongan su enfermedad o su agonía.
Desde intentos de monopolios de hospitalización privada hasta ambulancias pirata que cobran por recoger un accidentado en las calles, la salud requiere de atención especial y especializada.
