Reunión Fox-Alito: “Es ofensivo e hipócrita” Sheinbaum
“Antes compraban el voto con tarjetas Monex; ahora los programas son derechos universales sin intermediarios”
La presidenta Claudia Sheinbaum elevó el tono contra las críticas de la oposición a los programas sociales y sostuvo que existe una enorme diferencia entre las prácticas electorales del pasado y el modelo de derechos sociales impulsado por la Cuarta Transformación.
Durante la Mañanera del Pueblo, la mandataria cuestionó que figuras de la oposición y sectores de la prensa tradicional acusen al Gobierno de utilizar los programas sociales con fines electorales, particularmente después de la reunión entre el expresidente Vicente Fox y el dirigente nacional del PRI, Alejandro “Alito” Moreno.
Sheinbaum calificó de “ofensivo e hipócrita” el discurso de quienes cuestionan los apoyos sociales actuales, al recordar que durante gobiernos anteriores existieron mecanismos de intermediación y prácticas que, según señaló, buscaban utilizar los programas públicos para obtener respaldo electoral.
De las tarjetas Monex a los derechos sociales
La presidenta puso como ejemplo la elección presidencial de 2012 y las acusaciones relacionadas con el uso de tarjetas Monex y otros mecanismos de financiamiento y operación electoral.
Recordó que durante aquella contienda se denunciaron esquemas mediante los cuales ciudadanos recibían tarjetas con la promesa de obtener recursos después de votar, situación que posteriormente generó reclamos de personas que aseguraban no haber recibido los depósitos ofrecidos.
Para Sheinbaum, esa etapa representa una diferencia fundamental frente al modelo actual, pues los programas sociales dejaron de depender de dirigentes partidistas o líderes comunitarios para convertirse en derechos establecidos para sectores determinados de la población.
“Ya no hay intermediarios”, afirma Sheinbaum
La mandataria destacó que actualmente los beneficiarios reciben directamente los recursos, sin que tengan que entregar listas de simpatizantes, acreditar su preferencia política o recurrir a intermediarios para acceder a los apoyos.
Puso como ejemplo la pensión para adultos mayores y señaló que a ninguna persona se le pregunta por quién votará o por qué partido tiene simpatía para poder recibirla.
Incluso ironizó al recordar que personas públicamente identificadas con posiciones opositoras también pueden acceder a estos programas, porque —remarcó— son universales y no dependen de la filiación política de los beneficiarios.
La diferencia, insistió, está en que los recursos públicos ya no se presentan como una dádiva entregada por un partido o por un líder político, sino como un derecho respaldado por el Estado.
Fox y el discurso contra los programas
Sheinbaum también recuperó declaraciones de Vicente Fox en las que el expresidente cuestionó la entrega de programas sociales y utilizó expresiones despectivas contra quienes reciben estos apoyos.
La presidenta consideró que ese tipo de discurso resulta ofensivo para millones de mexicanos y recordó que la estrategia de descalificar a los beneficiarios tampoco produjo los resultados electorales que esperaba la oposición.
En ese contexto, sostuvo que el electorado ya no acepta con facilidad los mensajes que pretenden presentar los derechos sociales como instrumentos de manipulación política.
Crítica al PAN y al PRI
La presidenta también respondió a planteamientos realizados desde el PAN después de la elección de 2024, cuando algunos dirigentes atribuyeron parte de la derrota opositora al peso electoral de los programas sociales.
Sheinbaum cuestionó que quienes durante años promovieron políticas de apoyo focalizadas ahora pretendan presentar la universalización de derechos como una forma de clientelismo.
A su juicio, existe una contradicción entre criticar los programas sociales y, al mismo tiempo, haber recurrido históricamente a mecanismos políticos para administrar apoyos públicos.
Programas sociales e inversión, al mismo tiempo
La presidenta rechazó además la idea de que el Gobierno tenga que elegir entre entregar apoyos sociales o invertir en infraestructura, educación y salud.
Sostuvo que su administración busca mantener simultáneamente los programas de bienestar y la inversión pública, bajo la premisa de que la política social no debe estar condicionada a la participación electoral de los ciudadanos.
Con ello, Sheinbaum colocó nuevamente en el centro del debate la disputa entre dos modelos: uno basado, según su interpretación, en la intermediación política de los apoyos y otro en la entrega directa de recursos como derechos sociales.
El mensaje político fue contundente: los programas sociales no son propiedad de ningún partido, afirmó la presidenta, y quienes los reciben conservan plena libertad para decidir su voto.
En medio del acercamiento político entre Fox y “Alito” Moreno, Sheinbaum aprovechó para marcar distancia con las prácticas que atribuye a los gobiernos del pasado y sostuvo que el pueblo mexicano “ya no se deja engañar”.
