Brujas nacionales

Las brujas han sido un referente en la cinematografía nacional, ya sea en el cine fantástico como en la comedia.

Chano Ureta fue el primero en tocar el tema en La bruja en 1954 con Lilia Del Valle y seis años después filmaría El espejo de la bruja con Rosita Arenas como Deborah.

Kitty de Hoyos personifica la bruja Salomé que busca venganza en Los jinetes de la bruja de Vicente Oroná., en tiempos de la colonia.

Posteriormente serían villanas que lucharían contra el Santo, el enmascarado de plata en Atacan las brujas de José Díaz Morales.

Isabela Corona personifíca a la La tía Alejandra, una cinta de Arturo Ripstein en la que personifica a una anciana que llega a vivir con su sobrino y su familia. Que se vuelve víctima de sus hechizos.

Carlos Enrique Taboada, el mejor director de cine fantástico, realizó la cinta más destacada del género con Veneno para las hadas que narra la historia de la pequeña Verónica (Ana Patricia Rojo) que convence a su amiga Flavia (Elsa María Gutiérrez), de que es una bruja.

El filme consiguió cinco Arieles incluyendo el de mejor película y es un clásico que no hay que perderse aunque en su momento provocó la broma de que el verdadero veneno era para la taquilla.

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En ese mismo 1984 Evita Muñoz encarnó a la bruja más popular de los comics nacionales, Hermelinda linda, creada por José Cabezas, en una comedia de Julio Aldama que mereció una secuela dos años después. Gracias a su éxito en taquilla.

En 1989, Alberto Mariscal abriría una Escuela para brujas con la ayuda de Eduardo Manzano.

Ya en plan más serio, Ofelia Medina personifica a Josefa, una temible bruja en Mal de ojo, una cinta de Isaac Ezban en la que enfrenta su nieta Nala (Paola Miguel) –

Recientemente hubo una comedia que trataba de recobrar el encanto de la serie Hechizada, con una joven que utilizaba la brujería para conquistar a su galán.


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