Sheinbaum pide ampliar espacios universitarios para jóvenes

Gobierno federal prepara alternativas educativas y nuevos lugares ante la demanda universitaria, con énfasis en instituciones públicas del centro del país

 

La falta de espacios en las universidades públicas debe dejar de traducirse en estudiantes “rechazados” y convertirse en un desafío para ampliar la capacidad educativa del Estado, planteó la presidenta Claudia Sheinbaum, al reiterar su llamado a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) para abrir más lugares en sus licenciaturas.

 

Durante su conferencia matutina, la mandataria adelantó que el Gobierno de México prepara una estrategia para identificar los espacios que quedaron disponibles en universidades públicas de la zona centro del país y conocer en qué carreras todavía existe capacidad para recibir a nuevos estudiantes.

 

El esquema, que será presentado formalmente el próximo lunes por la Secretaría de Educación Pública (SEP), busca ofrecer alternativas a los jóvenes que no lograron ingresar a la UNAM u otras instituciones públicas después de los procesos de admisión.

 

Sheinbaum explicó que, además de identificar lugares disponibles, se analiza ampliar la matrícula de las universidades Rosario Castellanos y Benito Juárez, particularmente en la región centro del país, como parte de una estrategia nacional para incrementar la oferta de educación superior.

 

La Presidenta sostuvo que el problema no debe atribuirse a los estudiantes ni presentarse como un fracaso personal cuando no obtienen un lugar en una universidad. A su consideración, la dificultad radica principalmente en que la capacidad instalada de las instituciones públicas no ha crecido al mismo ritmo que la demanda.

 

“Lo peor que puedes decirle a un joven es que es rechazado”, señaló, al cuestionar la utilización durante décadas de términos como “ninis” o “rechazados” para identificar a quienes no pudieron continuar sus estudios.

 

Ante esta situación, planteó modificar la lógica de acceso a las universidades y avanzar en una mayor disponibilidad de espacios. En el caso de la UNAM, reconoció que su autonomía debe ser respetada, pero consideró necesario revisar las posibilidades presupuestales y de infraestructura para incrementar el número de jóvenes que pueden ingresar a sus licenciaturas.

 

“Hay que ir abriendo espacios”, sostuvo.

 

La estrategia también contempla aprovechar distintos modelos de ingreso y modalidades educativas. Como ejemplo, Sheinbaum mencionó a la Universidad Rosario Castellanos, donde los aspirantes realizan un curso propedéutico y tienen la posibilidad de volver a presentarlo en caso de no acreditarlo, hasta lograr su ingreso.

 

También citó el esquema de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), que utiliza un sorteo para asignar determinados lugares disponibles entre los aspirantes.

 

Cuando la infraestructura física no sea suficiente para atender la demanda, el Gobierno federal prevé recurrir a modalidades semipresenciales, con algunos días de actividades en las aulas y otros de estudio desde casa.

 

La intención es que la falta de infraestructura no se convierta en un obstáculo permanente para incrementar la matrícula universitaria, especialmente en regiones donde la demanda supera la capacidad de las instituciones.

 

Sheinbaum recordó que esta política forma parte de un objetivo más amplio de expansión educativa. En materia de educación media superior, su administración había planteado inicialmente crear 45 mil nuevos espacios, pero la meta ya fue rebasada hasta alcanzar 200 mil lugares y ahora se pretende llegar a 400 mil mediante la incorporación de modalidades semipresenciales.

 

Sheinbaum plantea más espacios para educación superior

 

La Presidenta también defendió el nuevo esquema de ingreso a bachillerato denominado “Mi Derecho, Mi Lugar”, que sustituyó al examen del COMIPEMS para la mayoría de las instituciones públicas de educación media superior.

 

Precisó que únicamente la UNAM y el Instituto Politécnico Nacional mantienen mecanismos propios de admisión, mientras que el nuevo modelo busca reducir la asignación de estudiantes a opciones alejadas de sus preferencias.

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De acuerdo con los resultados presentados por Sheinbaum, alrededor de 95 por ciento de los jóvenes consiguió un lugar entre sus primeras tres opciones y casi 80 por ciento obtuvo su primera elección. Esto contrasta, dijo, con el esquema anterior, en el que algunos estudiantes terminaban asignados hasta su opción número 15.

 

La mandataria rechazó además la idea de que todos los jóvenes aspiren exclusivamente a estudiar en la UNAM o el IPN. Consideró que la prioridad debe ser garantizar que las instituciones de educación media superior tengan calidad y mantengan una vinculación adecuada con las universidades.

 

En este contexto, insistió en que el acceso a la educación debe entenderse como un derecho y no como un beneficio limitado por la disponibilidad de lugares.

 

“Pasaste tercero de secundaria, tienes una calificación aprobatoria de tercero de secundaria, debes entrar a la preparatoria”, afirmó al defender el principio de garantizar la continuidad educativa.

 

El planteamiento para educación superior sigue la misma lógica: aumentar la capacidad de las instituciones, diversificar las opciones y utilizar modalidades presenciales y semipresenciales para atender a una población estudiantil creciente.

 

Sheinbaum sostuvo que su administración busca revertir décadas de insuficiente inversión en infraestructura educativa y generar alternativas para que ningún joven que quiera continuar sus estudios quede fuera exclusivamente por falta de espacios.

 

Con esta estrategia, el Gobierno federal pretende desplazar el enfoque de los procesos de admisión desde la selección de estudiantes hacia la ampliación de oportunidades, bajo la premisa de que el Estado debe generar las condiciones necesarias para hacer efectivo el derecho a la educación superior.


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