SEP ordena transformar escuelas militarizadas o cerrarlas
Gobierno federal endurece vigilancia educativa y alerta sobre modelos y prácticas que podrían afectar bienestar, aprendizaje y desarrollo infantil.
El Gobierno federal endureció su postura frente a prácticas que considera incompatibles con la protección integral de niñas, niños y adolescentes dentro de las escuelas públicas.
El secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, advirtió que los planteles que mantienen esquemas de formación militar deberán modificar de inmediato su metodología o enfrentar el cierre.
Durante la conferencia matutina, el funcionario fue enfático al señalar que ya existe una instrucción para que las escuelas militarizadas abandonen ese modelo. La advertencia fue directa: “Toda escuela militarizada será clausurada” si no cumple con las disposiciones establecidas.
La medida representa una línea más estricta de la autoridad educativa para revisar los métodos de enseñanza y formación aplicados en los planteles, particularmente aquellos que puedan implicar prácticas consideradas inadecuadas para el desarrollo de los estudiantes.
Delgado también informó sobre la aplicación de medidas para prevenir y sancionar posibles abusos al interior de las escuelas públicas, con el propósito de reforzar la seguridad y protección de la comunidad estudiantil.
La SEP, sin embargo, aún no ha precisado cuántos planteles mantienen actualmente esquemas militarizados, cuáles serán sometidos a revisión ni el calendario para concretar los cambios.
Pantallas, otro reto para las aulas
En la misma conferencia, especialistas en educación alertaron sobre otro fenómeno que impacta directamente el aprendizaje: el uso excesivo de dispositivos electrónicos entre niñas, niños y adolescentes.
La doctora en Pedagogía por la UNAM, Yareni Annalie Domínguez Delgado, presentó un análisis sobre los efectos que la exposición prolongada a pantallas puede generar en los estudiantes.
SEP endurece medidas para proteger a estudiantes
Entre las principales preocupaciones planteó una erosión del pensamiento crítico, debido a que el uso excesivo de dispositivos puede modificar las dinámicas de atención, aprendizaje y procesamiento de información.
La maestra Sandra Ortega Rivero coincidió en la preocupación y puso especial énfasis en la pérdida de atención observada entre estudiantes de menor edad.
Las especialistas señalaron que el desafío no se limita al tiempo que niñas y niños permanecen frente a una pantalla, sino a la manera en que estos dispositivos están interviniendo en sus procesos cognitivos y educativos.
Las advertencias colocaron sobre la mesa la necesidad de revisar las estrategias escolares frente a la creciente presencia de la tecnología en las aulas y en la vida cotidiana de los estudiantes.
Así, la discusión educativa abordada durante la conferencia se concentró en dos frentes: garantizar espacios escolares libres de abusos y prácticas cuestionables, y enfrentar los efectos que el uso excesivo de dispositivos puede tener en el aprendizaje.
La postura gubernamental apunta a fortalecer la protección de los estudiantes y a establecer límites más claros sobre las prácticas que pueden desarrollarse dentro de los planteles educativos.
