Puebla duplica maquinaria para transformar producción agrícola
La tecnificación del campo alcanza 110 mil hectáreas y busca atender 400 mil mediante maquinaria, innovación y procesos de valor agregado.
PUEBLA.- La transformación del campo poblano avanza con una estrategia de mecanización que duplicó el número de equipos agrícolas disponibles y que proyecta ampliar la cobertura de atención hasta 400 mil hectáreas, con el propósito de elevar la productividad, fortalecer la soberanía alimentaria y generar mayor valor económico para las comunidades rurales.
El gobernador Alejandro Armenta Mier informó que, mediante el programa Seguridad para el Campo, se han atendido más de 110 mil hectáreas en 156 municipios de las 31 microrregiones de Puebla, en beneficio de más de 67 mil productoras y productores.
Durante una rueda de prensa en la Oficina de Representación del Gobierno de Puebla en la Ciudad de México, el mandatario destacó que la estrategia combina tecnología, organización territorial y acompañamiento permanente a quienes producen los alimentos que abastecen a la entidad.
Uno de los principales avances, señaló, es el crecimiento del parque de maquinaria agrícola. Al inicio de la actual administración estatal se contaba con alrededor de 800 equipos; actualmente, la cifra supera las mil 800 unidades, entre tractores, drones, rovers agrícolas, sembradoras, cosechadoras, trilladoras y maquinaria especializada.
La meta para el próximo año es alcanzar un parque de 2 mil 500 equipos y ampliar la capacidad de atención hasta 400 mil hectáreas, con el objetivo de llevar servicios tecnológicos a un mayor número de comunidades y pequeños productores.
Armenta Mier explicó que la mecanización no sólo busca incrementar el rendimiento de los cultivos, sino modificar la forma en que las familias rurales comercializan sus productos. La incorporación de procesos de transformación permitiría reducir la dependencia de la venta de productos perecederos y generar mayor valor agregado desde las propias comunidades.
La secretaria de Agricultura y Desarrollo Rural estatal, Ana Laura Altamirano Pérez, detalló que la estrategia facilita el acceso de pequeños productores a maquinaria y herramientas de vanguardia para realizar labores como rastreo, barbecho, surcado, siembra, fumigación y fertilización.
El propósito, explicó, es aumentar la producción y mejorar la calidad de las cosechas mediante la incorporación de innovación tecnológica, además de impulsar procesos que permitan transformar los productos agrícolas antes de su comercialización.
Puebla registra una producción agroalimentaria superior a los 68 mil 200 millones de pesos, sustentada en 142 cadenas productivas, una diversidad que coloca a la entidad entre los principales referentes nacionales del sector.
La funcionaria destacó que alrededor del 80 por ciento de las y los productores poblanos son pequeños productores, por lo que la política estatal prioriza el acceso a tecnología, capacitación y mecanismos de acompañamiento que fortalezcan su actividad económica.
Entre los cultivos considerados estratégicos se encuentran el café, maíz, chile, caña de azúcar, aguacate y tejocote, productos que podrían incrementar su valor mediante procesos de transformación y comercialización que permitan que una mayor parte de la riqueza permanezca en las comunidades.
Para este año, el Gobierno de Puebla destinó mil 700 millones de pesos a la estrategia integral de atención al campo. Los recursos incluyen capacitación técnica en las 31 delegaciones, coordinación con programas federales como Cosechando Soberanía y Sembrando Vida, así como acciones de control biológico y protección de la diversidad genética de cultivos, particularmente del maíz.
El gobierno estatal sostuvo que la tecnificación y la mecanización forman parte de una política orientada a combatir la pobreza alimentaria, fortalecer el bienestar de las familias rurales y consolidar la soberanía alimentaria.
Con la ampliación del parque de maquinaria y la incorporación de nuevas tecnologías, Puebla busca que el crecimiento de la producción agropecuaria se traduzca en mayores oportunidades económicas para las familias productoras y en un desarrollo que mantenga la riqueza generada en el campo dentro de las propias comunidades.
