PAN y cárceles Bukele
En 10 años el PAN no presentó proyecto alguno más allá de la estridencia de sus legisladores que lo mismo insultan que retan a golpes a los contrarios. Ahora, ante la cercanía de la agonía, proponen un retroceso que tiene como columna vertebral la inseguridad, problema que aseguran es el principal conflicto social en nuestro país.
Han dado a conocer un documento que se llama 111 Soluciones para México, entre las que llama la atención la construcción de un complejo penitenciario igual al que existe en El Salvador, como si ese proyecto pudiera tener una posibilidad remota de ser aprobada. Como todo lo que hace el PAN es contenido vacío para los medios, nostalgia por un pasado corrupto donde se quedan las nostalgias de lo que pudo haber sido y no fue.
Lo cierto es que deben sacar la cabeza del mar donde se ahogan. En agosto, en un mes más, el INE realizará el conteo del padrón de militantes, donde puede perder el registro de no cumplir con el mínimo establecido de 0.26 por ciento del padrón electoral. De ahí su prisa por aparecer en los medios y demostrar que siguen vivos.
A pesar de las nulas posibilidades de que sean aprobadas sus propuestas un senador del PAN viajó innecesariamente a ese país, para conocer de cerca las características de esta represiva cárcel, que manó construir el narcotraficante Bukele. Desde luego, con dinero de los mexicanos.
Lo peor viene después, cuando regresa, pocos medios aceptan darle espacio a tan abominable proyecto y deben pagar espacios en diarios convencionales de tercera división para dar a conocer su gran idea.
El medio alquilado, que por lo menos tiene la decencia de anunciar que se trata de un espacio pagado, da juego a dicha información señalando que todavía no tienen la ubicación donde será construido el penal, como si el PAN fuera gobierno y pudiera destinar dinero del erario a sus proyectos, que, por lo proto lo utiliza para viajes innecesarios pero con difusión pagada.
Otra de las propuestas que parecieran sacadas de la inquisición es impulsar la cadena perpetua contra funcionarios públicos que colaboren con grupos criminales, bajo el argumento de que la llamada narcopolítica representa una amenaza para la seguridad nacional y las instituciones. Es decir, exactamente en el lugar donde está García Luna en este momento en un país que se caracteriza por la represión y la dictadura como estados Unidos.
El PAN tiene una patológica obsesión por la represión, la vigilancia, el espionaje, el castigo, la violencia y la destrucción. Para ellos los delincuentes sólo pueden tener un destino y es la cárcel, donde perfeccionan sus técnicas salen mejor preparados para delinquir y luego hasta se afilian a partidos políticos de derecha.
La experiencia en estas artes autoritarias convierte en funcionarios públicos a conocedores de técnicas y estrategias de tortura y exterminio, como lo hiciera Calderón en su sexenio, donde para atacar a la delincuencia contrató delincuentes.
El senador del PAN, Juan Antonio Martín del Campo, viajó a El Salvador para conocer la prisión de máxima seguridad más grande del continente, además, intercambió información sobre las políticas de seguridad implementadas durante el gobierno de Bukele, con el vicepresidente, como si hubiera una remota posibilidad de implementar tan aberrante proyecto en México. Se desconoce si le otorgaron permiso para salir del país y si estuvo autorizado para hablar con funcionarios públicos de otros países, sobre todo con uno de los que no tienen una buena relación diplomática con México y que los panistas adoptan como aliados ante la imposibilidad de tener votos adentro buscan complicidades afuera.
El PAN viola la Constitución, incluso en sus intentos por fortalecerla, la ignorancia respecto a las actividades que implican sus cargos se expresa todos los días y persisten en decirse perseguido políticos a pesar de que saben perfectamente que son infractores de las leyes que deben proteger.
