MADRID LA LLEGADA (DIA DOS)

El Nieto del General

Cuando los vientos son favorables. Camelot

Nos encuentra Madrid convulsionada. Hay un gentío extraordinario. Con mucho calor de 29 grados para arriba y cero lluvia, extraño mi aldea, donde me dicen que llueve rico y sabroso. El taxista del aeropuerto Adolfo Suárez-Barajas nos trae a 130, como el Checo Pérez en su bólido. Pero la autovía está libre de congestionamiento. Tarifa de 33 euros, para todos y pagamos y bajamos en el hotel Liabeny. No está el gran Pedro Martínez, el jefe de concierges y gran amigo, anda de vacaciones. Le llamaré más tarde. Para luego es tarde dejar las maletas y un regaderazo, un duchazo, dirían aquí, y a caminar las calles, tomo Puerta del Sol, donde suelo merodear, mi zona como la Madero en Orizaba. Se espera hoy la llegada del Papa León XIV y los preparativos caminan, tendrá grandes concentraciones, una con la juventud, creo en el Bernabéu y otra donde suelen reunir a un millón, según cálculos del Vaticano, en la Cibeles, donde el Real Madrid celebra sus triunfos.

 

AHÍ TE VEO MADRID.

 

Llamo al amigo Rafa Fuster, lo veré porque vengo a merodear unos días y partimos a Barcelona oros cuantos, donde también allá va el Papa a La Sagrada Familia, a inaugurarla terminada por fin esa gran obra de Gaudí, quien dijo una vez, cuando le preguntaron al Maestro cuándo la terminaría, y respondió que cuando Dios se lo ordenara. Parece que ya se lo ordenó, con su torre de Jesucristo y su altura de 172.5 metros, convirtiéndola en la iglesia más alta del mundo. La han cerrado al turismo hace unos días, por seguridad. Allí donde mero enfrente esta una tienda señera del gran club Barcelona. Ahora no hay futbol, por el Mundial y el estadio del Atlético lo utilizó ese fenómeno llamado Bad Bunny, que está dando diez conciertos a plaza llena. Y se recuerda la frase de Gaudí, que en vida no la iba a ver terminada, cuando le preguntaron, pudo decir. “Mi cliente no tiene prisa”, su cliente era Dios. El mismo dijo “No soy yo quien construye a la Sagrada Familia, me construye a mí”. Mucho movimiento de curas, encuentro a uno y le pido una foto, me dijo es que yo no me retrato, iba a responderle, quizá usted llegue a Papa alguna vez, pero me quedé con el comentario. Sin embargo, cuando le dije que venía de México, accedió. Lo vi en la Iglesia del Carmen, donde entré a rezar por Maty y Juan Carlos, que su alma nos acompaña en este viaje que hicimos apenas un año. Encendí una veladora, ahora son automáticas, les di una oración de descanso eterno.

Hay mucho que ver en Madrid, aunque no haya futbol, pues cuando no juega el Real juega el Atlético, pero su turismo es avasallador. Deambulan todos los idiomas por la Gran Vía, y uno oye el italiano, croata, inglés y español de mexicanos.

Su comida, como siempre, de primera, ya nos dimos una escapada a los Sobrinos del Botín, que cumple 300 años y presumen ser el restaurante más antiguo del mundo, que uno de Chicago les pelea la prioridad, pero debe ser el español, en el tiempo que los caminos eran de terracería y había carretas para transportarlos, hoy hay unos mini taxis de motocicletas, pachucos, que recogen clientes a las afueras del Mercado San Miguel, un lugar único en comidas de todo tipo, y en chelas y vinos y quesos como los de Edgar Plauchú, en Orizaba.

See Also

Se duerme y bien se descansa, la llegada se asoma uno como pájaros cansados, pero nada que una buena dormida no solucione.

Apenas llego y les voy contando y relatando lo que pueda.

Estaré por acá unos 15 días, entre Madrid y Barcelona y luego les hablo de la tele, porque en este cuarto parece que no llegan mexicanos, no hay un canal mexica, y uno tiene que abrir YouTube para verlos, pero esa es historia para mañana.


© 2024 Grupo Transmedia La Chispa. Todos los derechos reservados

Scroll To Top