Irán comienza a cobrar peajes en el Estrecho de Ormuz y refuerza su control sobre la ruta
El gobierno de Irán confirmó este jueves que ya percibe ingresos por el cobro de tasas de tránsito en el estratégico Estrecho de Ormuz, una de las principales rutas del comercio energético mundial. La medida se formalizó tras la aprobación de una ley que obliga a los buques comerciales a pagar por cruzar la zona y restringe el acceso a embarcaciones vinculadas a Estados Unidos e Israel.
El vicepresidente del Parlamento, Hamid Reza Haji Babaei, detalló que los primeros fondos ya fueron transferidos al Banco Central, consolidando así el nuevo esquema económico sobre la vía marítima.
Proyección de ingresos millonarios a Irán
De acuerdo con estimaciones difundidas por la agencia Tasnim News Agency, Teherán podría recaudar hasta 100 mil millones de dólares anuales mediante este sistema, una cifra que incluso superaría sus ingresos tradicionales por exportaciones de petróleo.
Riesgos para el suministro global
En paralelo, un informe del Pentágono enviado al Congreso de Estados Unidos advierte que la limpieza de minas en la zona podría extenderse hasta seis meses. Este escenario plantea dificultades significativas para restablecer el flujo normal de energía, aun en caso de alcanzarse un acuerdo diplomático.
El estrecho, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial, sigue operando con fuertes restricciones, lo que mantiene la presión sobre los precios internacionales del crudo.
Bloqueo y tensiones militares
A pesar de un cese al fuego parcial vigente desde el 8 de abril, la actividad en el Golfo continúa limitada. El Mando Central de los Estados Unidos (CENTCOM) ha intensificado sus acciones, reportando la interceptación o desvío de al menos 31 embarcaciones con destino a puertos iraníes.
Washington sostiene que estas medidas buscan debilitar la economía iraní y asegura que no levantará las sanciones hasta obtener garantías sobre el programa nuclear del país.
Posturas enfrentadas sobre el peaje
Mientras que gobiernos occidentales califican el cobro como una forma de “extorsión internacional”, Teherán lo defiende como un acto legítimo de soberanía frente a la presencia militar extranjera. Actualmente, Irán permite el paso selectivo de buques de países considerados aliados, como India y Tailandia, pero mantiene restricciones para potencias occidentales, lo que ha reducido drásticamente el tráfico marítimo.
Especialistas en seguridad marítima advierten que la presencia de minas en un canal tan estrecho complica la navegación, especialmente para buques de gran tamaño como los metaneros. Esta situación técnica refuerza la posición negociadora de Irán, que condiciona la normalización del tránsito a la eliminación de sanciones y la liberación de activos congelados.
Cruce de declaraciones políticas
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, acusó a la administración de Donald Trump de enviar “mensajes contradictorios” y afirmó que su país no cederá ante presiones externas.
Con las conversaciones diplomáticas aún en pausa, el Estrecho de Ormuz se consolida como un punto crítico que redefine el equilibrio energético global y eleva la incertidumbre en los mercados internacionales.
