Aqüifera: festival cultural se convierte en eje de la nueva política hídrica de la CDMX
En un contexto marcado por la crisis de agua en la capital, el Gobierno de la Ciudad de México puso en marcha una estrategia que combina cultura, educación ambiental y políticas públicas. La inauguración del festival Aqüifera en el no sólo abre una agenda de más de 400 actividades, sino que también posiciona al espacio público como una herramienta para transformar la relación de la ciudadanía con el agua.
Durante el arranque del evento, la jefa de Gobierno, , planteó que este encuentro va más allá de lo recreativo: se trata de un esfuerzo por democratizar el acceso al tiempo libre mientras se impulsa una nueva cultura hídrica en la capital.
Aqüifera se desarrollará en 21 sedes distribuidas en las cuatro secciones del bosque, con actividades que van desde conferencias científicas hasta experiencias inmersivas, pasando por teatro, danza, conciertos y talleres. La apuesta, según las autoridades, es que niñas, niños, jóvenes y personas adultas comprendan el papel del agua desde distintas perspectivas: ambiental, histórica, social y cultural.
Cultura ambiental frente a la crisis hídrica
El festival se inserta en un momento crítico para la ciudad, que enfrenta simultáneamente escasez de agua en diversas zonas y episodios de lluvias intensas que provocan inundaciones. Este doble desafío, agravado por el cambio climático, ha llevado a la actual administración a replantear el modelo de gestión del recurso.
Brugada Molina subrayó que se busca dejar atrás un esquema “extractivista” de más de un siglo, para dar paso a políticas orientadas a la sostenibilidad. Entre las acciones destacadas se encuentra la creación de la Secretaría de Gestión Integral del Agua, con un presupuesto de 19 mil millones de pesos para 2026, así como la ejecución de 643 obras de agua, drenaje y saneamiento en el mismo año.
Uno de los programas centrales es la llamada “Acupuntura Hídrica”, que contempla la instalación de 200 puntos de infiltración entre 2025 y 2026, con el objetivo de devolver millones de litros de agua de lluvia al subsuelo y avanzar hacia el equilibrio hídrico en el Valle de México.
Chapultepec como laboratorio urbano
La secretaria del Medio Ambiente, , destacó que el festival es resultado de un año de trabajo conjunto entre gobierno, iniciativa privada y voluntariado, y forma parte de una estrategia más amplia para fortalecer los espacios verdes.
En ese sentido, recordó la creación de la Red de Bosques Urbanos de la Ciudad de México, que integra 13 espacios con casi mil 500 hectáreas, con especial atención en zonas como Tláhuac y Nativitas, donde se busca ampliar el acceso a áreas naturales para la población.
El , considerado uno de los principales pulmones de la capital, se consolida así como un laboratorio urbano donde convergen políticas ambientales, participación ciudadana y actividades culturales.
Una narrativa que conecta pasado y futuro
El festival también recupera el pasado lacustre de la ciudad como parte de su narrativa. Durante la inauguración, se hizo referencia a la antigua Tenochtitlán como ejemplo de una civilización que construyó su identidad en torno al agua, no sólo como recurso, sino como eje cultural y espiritual.
Desde esta perspectiva, Aqüifera plantea una reconciliación simbólica y práctica con el agua: dejar de verla únicamente como amenaza —en forma de inundaciones— o como recurso escaso, para reconocerla como elemento central en la vida urbana.
Participación colectiva
El evento también refleja un modelo de colaboración entre sectores. Representantes del Fideicomiso Pro Bosque de Chapultepec, como Moisés Romano Jafif, destacaron que la organización conjunta entre autoridades, empresas y sociedad civil ha sido clave para materializar el festival.
Con millones de visitantes esperados, Aqüifera no sólo busca consolidarse como una oferta cultural de gran escala, sino también como un punto de inflexión en la forma en que la capital enfrenta uno de sus mayores retos: el agua.
