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Asepsia sindical en la sección 14

Asepsia sindical en la sección 14

“Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción” Gálatas 6:8

 

*Otra vez en la sección 14 del sindicalismo petrolero haciendo lo que mejor sabe: simular democracia mientras reparte poder como si fuera herencia familiar. Y luego se sorprenden cuando un tribunal les recuerda que ya no viven en 1978. La resolución del Tribunal Laboral de la Región 3 en Macuspana no es un simple ajuste técnico, es el ordenamiento de limpiar ese chiquero*

 

*Es una sacudida directa a un modelo sindical que ha sobrevivido décadas gracias a la corrupción y la impunidad, el control interno y la exclusión sistemática de la disidencia. Es la horrible caída de la “planilla única”: el fraude como método ha sido exhibido en la resolución judicial. El punto más delicado del caso es la anulación del proceso de 2024 por una razón brutalmente clara: en lenguaje coloquial: “son unos puercos, no hubo competencia real”*

 

*El asqueroso método caciquil de descalificar al adversario para quedarse como planilla única no es estrategia política, es un fraude disfrazado de legalidad que ya no puede seguir siendo tolerado en los tiempos democráticos actuales. Ubiquemos: lo que hizo el Tribunal fue desmantelar ese montaje e invalidó el dictamen electoral, tiró todo el proceso subsecuente y obligó a reiniciar bajo reglas legales mínimas*

 

*Traducción al español cotidiano: “jugaron solos, hicieron trampa y ahora van de nuevo, pero sin hacer trampa o al menos no tan descaradamente.” Es decir, el Tribunal marca el fin de una hegemonía o su crisis más seria. La figura de Francisco Becerra Ocaña no puede analizarse sin el contexto del cacique Raúl Becerra de Dios, quien ha controlado la Sección 14 durante más de dos décadas*

 

*Eso ya no es liderazgo sindical, es un sistema de poder cerrado, una dictadura sindical que hiede de tanta corrupción. Veintidós años no construyen institucionalidad, construyen redes de complicidad podridas, lealtades internas condicionadas, manejo inescrupuloso y opaco de cuotas sindicales y una relación clientelar con recursos provenientes de Pemex. Lo que está en juego no es solo una elección, es la permanencia de una estructura que convirtió al sindicato en patrimonio privado*

 

*El Tribunal como actor político involuntario obliga a que el mismo Tribunal Laboral tenga que intervenir de esta manera revela algo incómodo: los mecanismos internos del sindicato están completamente agotados. Entiéndase, el Tribunal no “quiso” meterse; lo obligaron ante: las violaciones evidentes de los derechos sindicales, la exclusión arbitraria de contendientes y la simulación de procesos democráticos*

 

*Revisemos: Cuando la justicia laboral entra a corregir elecciones sindicales, es porque el sindicato dejó de ser autónomo y pasó a ser un aparato capturado, secuestrado por un gansterismo sindical que hiede a distancia ante las olas de renovación que tienen en Daniel Oropeza: más que un adversario, un síntoma. Es más, sumado a que los de la 44 están en rebeldía contra Aldana, Tabasco parece ser el principio del fin*

 

*La figura de Daniel Oropeza Falcón no representa necesariamente una alternativa pura o ideal. Pero es indudable que representa algo más peligroso para la cúpula: la ruptura del monopolio. Su papel evidencia que existe inconformidad real dentro de la base, ya no todos aceptan la imposición como regla y hay disposición a judicializar los abusos. Y eso, para estructuras cerradas, es dinamita*

 

*Lo que viene: son nuevas elecciones bajo la corrupción y tentación del viejo método. El fallo ordena nuevas elecciones en un plazo relativamente corto. Suena bien en papel, pero aquí entra la parte incómoda: el problema no era sólo el proceso, era el sistema. Si no hay: vigilancia real, transparencia en padrones; pero sobre todo tiene que haber ¡Condiciones equitativas!*

 

*De antemano se entiende que el riesgo es altísimo de que el mismo grupo intente repetir la jugada, sólo que con mejor maquillaje. Pero si se acredita otro fraude el desgaste será peor y brutal. Habrá que ubicar que lo ocurrido en la Sección 14 no es un hecho aislado, es parte de una tendencia más amplia: el debilitamiento del podrido sindicalismo corporativo tradicional frente a nuevas reglas legales y mayor presión interna*

 

*Pero tampoco hay que romantizar: esto no es todavía democratización, es apenas una fisura. Una grieta en un muro que lleva más de 20 años sin mantenimiento ético. Y cuando esos muros empiezan a agrietarse, no se caen de inmediato, pero tampoco ya nadie puede fingir que son sólidos. A comenzado la asepsia sindical en la sección 14 del sindicato petrolero*

 

*SEPTIMO SELLO*

*En el Hospital del Niño, Rodolfo Nieto Padrón, ayer se dio otra vez el mismo patrón, “tapar las cosas como el gato”: la directora no entiende que el problema es clínico, pero lo quieren resolver con trapeador administrativo. Sacar cajas de medicamentos caducados no limpia responsabilidades. Es del dominio público en el sistema de salud de los abusos cometidos contra los pacientes pediátricos en este nosocomio*

 

*Intereses creados impiden entender lo que medicamente ya saben: un medicamento caducado pierde eficacia es igual a fracaso terapéutico, genera sub dosificación igual a resistencia tumoral, incrementa toxicidad por degradación del compuesto; lo más terrible, en leucemias, esto no es menor: significa recaídas o progresión de la enfermedad. No entendieron a tiempo que “tantas veces se va el cántaro al agua, hasta que se rompe”. La investigación en puerta a nivel nacional es sólo la suma de todas las arbitrariedades*

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*Haber ordenado retirar insumos antes que llegue la supervisión que viene de México, indica el posible manejo inadecuado de inventarios, el riesgo de alteración de evidencia clínica y administrativa; además, hay demasiados cabos sueltos y desde la perspectiva médica, esto impacta directamente en la trazabilidad del tratamiento con posibles consecuencias funestas, algo esencial para evaluar resultados y seguridad de los pacientes pediátricos altamente vulnerables*

 

*Ese es el problema de fondo que sin apasionamientos debe resolver el Dr. Pablo Caso Torres, que -dicho sea de paso-, su inocencia se sustenta en que apenas acaba de tomar posesión como encargado de despacho. Es dable suponer que por ningún motivo debe mancharse, ayer la jefa de oncología del Hospital del Niño al denunciar los medicamentos caducos sacudió los cimientos y puso a más de uno en la cruz, sólo faltan los clavos*

 

*SEPTIMA TROMPETA*

*Que triste es observar que poco o nada les importa que la verdadera urgencia a resolver es el impacto de estos medicamentos caducos en los pacientes pediátricos oncológicos, ya que tienen sistemas inmunológicos comprometidos, sus vidas dependen de esquemas estrictos y continuos y por su misma enfermedad no toleran interrupciones ni errores terapéuticos; ahí está la gravedad de la desviación en calidad del medicamento, el desaseo en el protocolo puede traducirse en: menor tasa de supervivencia, mayor morbilidad, complicaciones infecciosas o hematológicas*

 

*En medicina, especialmente en oncología infantil, hay un principio básico: no hacer daño (primum non nocere). El uso de insumos caducados o el ocultamiento de irregularidades rompe: la seguridad del paciente, la ética médica, la confianza institucional. El Hospital del Niño tiene excelentes especialistas tabasqueños, todos bloqueados por la mediocridad, ellos son los que sostienen la poca credibilidad que queda. Están siendo revisados documentos sobre posibles negocios que prenderán una hoguera pública, peor que el incendio de la Refinería. Cuestión de tiempo*

 

*SEPTIMA COPA*

*Si se confirma el uso o la intención de ocultar medicamentos caducados -prometieron fotos y videos-, no estaremos ante una falla menor, sino ante un evento crítico de humanismo y calidad en atención médica, aquí no se discuten cifras ni discursos. Se trata de algo más incómodo: tratamientos que pueden dejar de funcionar y tener consecuencias fatales en indefensos niños. En una visita rápida por los pasillos del Hospital, bastó mirar un niño enfermo de cáncer, para que el columnista dimensionará el daño que se le hace a la niñez tabasqueña*

 

*Aunque hay una larga cadena de culpas por deslindar responsabilidades; lo peor es que ninguna autoridad quiere contestar ¿Cuánto vale la vida de un niño enfermo de cáncer o leucemia? Y menos el por qué la desidia y apatía los tiene desatendidos en un Hospital de Alta Especialidad o lo que es peor: por qué les aplicaron medicamentos caducados como lo denunció la valiente jefa de oncología, fue un acto heroico. Documentos a los que el columnista tuvo acceso indican que la próxima semana esa hicotea tiene todavía qdemasiada sangre que tirar*


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