El Vaticano endurece críticas a EEUU y alerta sobre el riesgo de una guerra religiosa
La Santa Sede, encabezada por el primer Papa estadounidense de la historia, León XIV, ha reforzado en las últimas semanas sus mensajes a favor de la paz ante la creciente tensión en Oriente. Aunque el choque con la Casa Blanca no se ha expresado de forma directa, la postura del Vaticano comienza a evidenciar diferencias cada vez más claras con Washington.
A casi diez meses de su elección, el pontífice intenta evitar un enfrentamiento abierto con el gobierno estadounidense. Sin embargo, dentro del Vaticano crece la inquietud por un aspecto que consideran especialmente delicado: el riesgo de que el conflicto internacional adquiera tintes de guerra religiosa.
Retórica religiosa en la política estadounidense
En el escenario actual no solo resuenan las proclamas religiosas de líderes de Irán o las referencias bíblicas del primer ministro israelí. La imagen reciente del presidente Donald Trump en el Despacho Oval rodeado de predicadores evangélicos ha añadido un componente religioso que, según observadores, no había sido tan visible en anteriores intervenciones militares de Estados Unidos.
Esta narrativa también se ha reflejado en las declaraciones de algunos altos cargos del gobierno. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, veterano de las guerras de Irak y Afganistán, destacó en una entrevista la importancia de la fe cristiana en el conflicto. A ello se suman las palabras del presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, quien afirmó que Irán profesa “una religión equivocada”.
Un choque ideológico de fondo
Estos mensajes han acentuado el contraste entre la visión del Vaticano y la postura de sectores políticos en Washington. Desde Roma se observa con preocupación la expansión de un cristianismo ultraconservador que pretende presentarse como la única fe legítima, mientras el Papa advierte sobre el uso político del mensaje cristiano por parte de movimientos de extrema derecha.
Este desacuerdo refleja un conflicto ideológico más profundo entre ambas visiones del papel de la religión en la política internacional.
El llamado del Papa a la reconciliación
Durante su intervención dominical previa al Ángelus, León XIV instó a evitar cualquier enfrentamiento religioso. Desde la ventana del Palacio Apostólico advirtió que “no es tiempo de oposiciones entre un templo y otro, entre nosotros y los otros”, y afirmó que los creyentes que busca Dios “son hombres y mujeres de paz”.
El pontífice también expresó su “profunda consternación” por las noticias provenientes de Irán y del conjunto de Oriente Próximo. Alertó sobre el riesgo de que el conflicto se amplíe a otros países de la región, entre ellos Líbano, nación que visitó recientemente y que alberga la mayor comunidad cristiana de la zona.
“Que cese el estruendo de las bombas, que callen las armas y se abra un espacio de diálogo donde puedan escucharse las voces de los pueblos”, pidió el Papa.
Condena vaticana a la violencia
El Vaticano ha dejado clara su postura frente a la escalada bélica. El diario oficial de la Santa Sede, L’Osservatore Romano, publicó en su portada una fotografía aérea de fosas excavadas para sepultar a 180 menores fallecidos tras el bombardeo de una escuela en Irán, bajo el titular El rostro de la guerra.
Un día antes, el secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, criticó el concepto de “guerra preventiva” y advirtió sobre el deterioro del derecho internacional.
Obispos estadounidenses elevan el tono
Mientras el Papa mantiene un lenguaje prudente hacia la Casa Blanca, varios líderes de la Iglesia católica en Estados Unidos han expresado críticas más directas.
El cardenal Robert W. McElroy, arzobispo de Washington, cuestionó la legitimidad del ataque estadounidense. En una entrevista sostuvo que la decisión de declarar la guerra contra Irán no cumple con los criterios de una “guerra justa”, al carecer —según explicó— de causa legítima, intención correcta y proporcionalidad entre los beneficios y los daños.
Indignación por la trivialización del conflicto
Las críticas más severas llegaron desde Chicago. El cardenal Blase J. Cupich calificó de “repugnante” un video difundido en la cuenta oficial de la Casa Blanca en la red X, que mezclaba escenas de películas de acción con imágenes reales del ataque contra Irán.
Cupich señaló que el material fue divulgado mientras más de mil iraníes habían muerto tras varios días de bombardeos. A su juicio, presentar la guerra como espectáculo —o incluso como objeto de apuestas— deshumaniza el sufrimiento de las víctimas.
“Una guerra real, con muerte real y sufrimiento real, tratada como si fuera un videojuego, es repugnante”, afirmó.
Advertencia sobre la pérdida de humanidad
El cardenal concluyó con una reflexión sobre las consecuencias morales de glorificar la violencia. Según dijo, cuando una sociedad se entusiasma con el poder destructivo de su fuerza militar corre el riesgo de volverse insensible al verdadero costo humano de la guerra.
“Cuanto más tiempo permanezcamos ciegos ante sus terribles consecuencias, más pondremos en peligro el don más preciado que Dios nos dio: nuestra humanidad”, advirtió.
