Estudiantes de la Universidad Anáhuac Mayab participan en el estreno del cortometraje animado “Teene’ in K’a abae’ Martha” (Mi nombre es Martha)
El estreno del cortometraje animado “Teene’ in K’a abae’ Martha” (Mi nombre es Martha) marcó un momento profundamente significativo en Yucatán, no solo por el poderoso mensaje sobre la violencia que enfrentan las mujeres en contextos comunitarios, El cortometraje fue presentado en el marco de un foro sobre las violencias que atraviesan las mujeres en entornos comunitarios, iniciativa coordinada por el Congreso del Estado de Yucatán, a través del Instituto de Investigaciones Legislativas, en conjunto con la asociación civil Comunidad Biocultural Cushan.
Detrás de esta producción destacan los estudiantes de la Ingeniería en Animación Digital de la Universidad Anáhuac Mayab: Flor de Ángel Jiménez Martínez , Mildred Mitzi Hernández Hernández, Martín Ortiz García de León y Wilbert Jesús Zarao Torres, quienes estuvieron a cargo de la animación del proyecto en conjunto de la Comunidad Biocultural Cushan.
¿De dónde nace “Teene’ in K’a abae’ Martha” (Mi nombre es Martha)?

El origen de “Teene’ in K’a abae’ Martha” (Mi nombre es Martha) está profundamente ligado al trabajo comunitario y al compromiso social impulsado por el presidente de la Comunidad Biocultural Cushan, el licenciado Jim Mendiburu Manzanilla.
La intención del material es sencilla pero poderosa: contar con un recurso que permita hablar sobre la prevención de la violencia contra las mujeres. Un recurso didáctico, cercano y capaz de tocar el corazón, que facilite el diálogo en comunidades, escuelas e instituciones.
La historia fue concebida originalmente en lengua maya, con el objetivo de que el mensaje llegue de manera auténtica a las comunidades originarias. Sin embargo, también fue preparada en español e inglés, permitiendo que trascienda fronteras y pueda compartirse en distintos espacios de sensibilización.
El cortometraje busca que la sociedad identifique la violencia y reconozca dónde comienza. Porque no podemos permitir que se convierta en una forma cotidiana de vivir. Una sociedad que violenta a las mujeres rompe el tejido social, y cuando este se rompe, aparecen consecuencias que afectan a toda la comunidad.
Por ello, el llamado es claro: denunciar, combatir y reconstruir el entorno social para hacerlo seguro. Esta historia nace del esfuerzo colectivo, de la convicción de que una sociedad que se cuida, como lo hace la sociedad yucateca, es una sociedad que florece.
Talento universitario con causa social
Para el estreno del cortometraje estuvieron presentes Martín Ortiz García de León y Wilbert Jesús Zarao Torres, no solo aportaron su conocimiento técnico en animación digital; aportaron visión, empatía y responsabilidad social. Como estudiantes de la Anáhuac Mayab, asumieron el reto de transformar una historia nacida en comunidad en una herramienta audiovisual capaz de tocar corazones.

De igual forma, se reconoció el trabajo de Jesús Edilberto Canté Sosa, que fue traductor al inglés de este cortometraje, a Dalila del Rosario Cahuich Chi, quien prestó su voz en lengua maya, y a Rosario Down Ojeda, quien se encargó de dar voz en español. Ellos también forman parte del equipo de la comunidad biocultural Cushan, que hicieron posible este cortometraje, el cual en próximas fechas se dará a conocer en el interior del estado y en diversas instituciones públicas.
El cortometraje forma parte de una estrategia más amplia que será llevada a universidades y municipios del interior del estado, especialmente en zonas con mayores índices de violencia hacia las mujeres. Así, el trabajo de estos estudiantes trascenderá el auditorio donde fue estrenado y llegará a nuevas generaciones.
Un estreno con impacto en Yucatán
El foro contó con la participación de autoridades estatales, legisladores y representantes de organizaciones civiles, quienes reiteraron la importancia de generar espacios de diálogo y prevención.

En representación del Legislativo y como impulsora de este evento, la diputada Naomi Peniche López subrayó que la violencia contra las mujeres no se limita a agresiones físicas, sino que también se manifiesta de manera silenciosa e invisible a través del acoso, la intimidación y la violencia simbólica sustentada en estereotipos y desigualdades. Señaló que, aunque la actual Legislatura ha impulsado reformas para su protección, es indispensable que las leyes se traduzcan en acciones concretas y en redes de apoyo sólidas desde la familia y la comunidad. “La igualdad no es una lucha contra los hombres, es una causa compartida para construir una sociedad más justa”, enfatizó.
