México fija postura ante iniciativa de paz para Gaza y prioriza solución bilateral
El gobierno encabezado por la presidenta formalizó ante Estados Unidos su decisión de no integrarse como miembro fundador de la Junta de Paz para Gaza, iniciativa promovida por el presidente , al considerar que el mecanismo excluye a uno de los actores centrales del conflicto: Palestina.
La determinación, comunicada por la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) a Washington, se sustenta —según la cancillería— en el marco jurídico nacional en materia de tratados y en los principios constitucionales de política exterior establecidos en el artículo 89, fracción X, de la Constitución mexicana.
Defensa del principio de dos Estados
En su posicionamiento, México reiteró su respaldo a la solución de dos Estados —Israel y Palestina— como vía para alcanzar una paz duradera en Medio Oriente. De acuerdo con la SRE, cualquier esfuerzo de mediación o construcción de acuerdos debe incluir a ambas partes, bajo el principio de igualdad soberana y autodeterminación de los pueblos.
“El reconocimiento formal de Palestina como Estado por parte de México obliga a mantener coherencia diplomática”, sostuvo la presidenta Sheinbaum en su conferencia matutina, al explicar que la propuesta estadunidense no contempla la participación de Palestina en la Junta, lo que contraviene la postura histórica del país.
Participación como observador
Aunque rechazó integrarse como miembro pleno, México confirmó que participará como Estado observador, figura que le permitirá acompañar los trabajos sin intervenir en la toma de decisiones ni asumir compromisos vinculantes.
Para esa representación fue designado el embajador ante la Organización de las Naciones Unidas, , quien dará seguimiento a los trabajos desde la sede del organismo internacional.
La SRE subrayó que esta modalidad es congruente con la vocación pacifista del país y su compromiso con el diálogo multilateral, particularmente en el marco de la ONU.
Equilibrio diplomático ante Washington
En la comunicación oficial, México agradeció la invitación de Estados Unidos para formar parte de la Junta de Paz para Gaza, reconociendo el esfuerzo por establecer un mecanismo orientado a la estabilidad regional. Sin embargo, dejó claro que su adhesión plena sería incompatible con su marco constitucional y su política exterior.
La postura mexicana busca mantener un delicado equilibrio: por un lado, evitar un distanciamiento diplomático con Washington; por otro, preservar su coherencia histórica en favor del reconocimiento palestino y la solución negociada.
Contexto interno y respaldo social
La decisión ocurre en un momento en que diversas organizaciones sociales han intensificado expresiones públicas de solidaridad con el pueblo palestino. En la explanada del Monumento a la Revolución, colectivos realizaron recientemente la concentración “Ola de la Paz”, en la que denunciaron la violencia en Gaza y exigieron un alto al fuego.
En ese escenario, la postura del gobierno federal también responde a una sensibilidad interna que demanda una política exterior alineada con principios de derechos humanos y solución pacífica de controversias.
Una señal de continuidad
Con esta determinación, la administración de Sheinbaum reafirma la continuidad de la política exterior mexicana basada en la no intervención, la autodeterminación de los pueblos y la solución pacífica de los conflictos.
México, aunque sin asiento con voto en la Junta de Paz para Gaza, mantendrá presencia diplomática en calidad de observador, apostando a que cualquier salida negociada incluya a Israel y Palestina en igualdad de condiciones, como condición indispensable para una paz sostenible en la región.
