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Ni perdón ni olvido, es lo que piensan la mayoría de los mexicanos con respecto al gobierno de López Obrador. Julio Scherer Ibarra y sus medias verdades

Ni perdón ni olvido, es lo que piensan la mayoría de los mexicanos con respecto al gobierno de López Obrador. Julio Scherer Ibarra y sus medias verdades

Julio Scherer Ibarra fue, sin duda alguna, el talón de Aquiles de su padre. Implicado en un desfalco multimillonario cuando fue funcionario de Almacenes Nacionales de Depósito y Conasupo, durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, pues fue amigo y cercano colaborador de Raúl Salinas de Gortari, también estuvo involucrado en el mal uso de subsidios a los ingenios azucareros comprados por el llamado Consorcio Escorpión, entre 1997 y 2000.

 

La presuntamente indebida administración de Julio Scherer Ibarra, según narra Juan Pablo Becerra Acosta Molina, arrastró a su tío, hermano de su madre, Enrique Molina Sobrino, un muy destacado embotellador de Pepsi-Cola y enemigo de Vicente Fox Quesada, quien había trabajado para la Coca Cola. Cuando éste llegó a Presidente ajustó cuentas ´por el desvío de recursos públicos de los subsidios.

 

Sostiene Juan Pablo Becerra Acosta Molina que, como director general del Consorcio Escorpión, Julio Scherer Ibarra metió en líos al grupo y sus socios, que tuvieron que huir por el acoso del gobierno de Vicente Fox, que les imputaba problemas fiscales para apropiarse de la producción azucarera, así que se dedicó a perseguir a los miembros del Consejo de Administración, además de funcionarios de menor rango.

 

Dice Juan Pablo que, de acuerdo con una fuente muy fidedigna, “cuya versión cotejé con otra testimonial muy solvente, en aquellos tiempos don Julio Scherer García tuvo que ir a Los Pinos para interceder a favor de su hijo (lo cual era comprensible), y fue cuando Fox y los suyos se lanzaron contra Molina y no tocaron a Julio chico, quien presuntamente era el responsable de una serie de desfalcos y evasiones al fisco en Escorpión. Y añade:

 

“Era cosa de seguir el dinero para constatar quién recibió qué y quién adquirió qué en esos tiempos y años después. Vaya, quién se volvió súbitamente riquísimo en sus cuentas, sus paraísos y posesiones –Julio Scherer Ibarra–, y quién ya era pudrimillonario y no necesitaba esa lana presuntamente mal habida, (Enrique Molina Sobrino). Lo que es un hecho, es que ni la ni Procuraduría Fiscal de la Federación ni la PGR, tienen antecedentes de este caso. Sospechoso ¿no?

 

Ahora bien, lo dicho por Julio Scherer Ibarra en su libro en coautoría con Jorge Fernández Meléndez, “Ni perdón ni olvido” muestra claramente que en el gobierno de López Obrador se permitieron y solaparon atrocidades en contra del patrimonio nacional, se mantuvieron alianzas con el crimen organizado, se llevaron a cabo multimillonarios negocios a la sombra del poder público y que había fisuras y rupturas dentro de las estructuras del gabinete. Perdieron el propio Julio Scherer Ibarra, Olga Sánchez Cordero y se fortalecieron Adán Augusto López, Jesús Ramírez, Arturo Zaldívar y Mario Delgado, entre otros, así como Rosa Icela Rodríguez. Pero quienes salieron más que fortalecidos fueron los hijos de López Obrador y los amigos de éstos. Hubo asesinatos en toda esta trama, extorsiones y muchas atrocidades como las de López Gatell.

 

Un libro no sirve de nada, sino es acompañado de denuncias formales ante los fiscales. Y si éstos están al servicio del propio gobierno al que se combate, pues ante fiscales de otros países. Y aquí cabe una pregunta ¿por qué Julio junior guardó silencio cuatro años cuando salió del gabinete de López Obrador fenestrado? ¿A Julio Scherer Ibarra, se le olvidan las amenazas en contra de su padre por parte de Manuel Barttlet Díaz? ¿O los ataques a la revista Proceso cuando su padre localizó al Mayo Zambada y cuya fotografía de portada hizo historia? Un amigo me dijo que lo más lamentable de todo esto es que donde aprietes …“hay pus”.

 

Por otro lado, la expulsión de Marx Arriaga Navarro, de la Dirección General de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública (SEP) no obedeció solamente a un conflicto por los Libros de Texto Gratuitos ni tampoco a una pugna interna, sino a un movimiento dentro del propio Morena, donde los más radicales obradoristas estaban atentando en contra de la propia presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

 

Atrincherado en sus oficinas desde el viernes pasado, Marx Arriaga Navarro es un “servil” público que ha generado controversia por sus acciones y declaraciones. Aunque no hay un diagnóstico psiquiátrico, algunos expertos han señalado que su comportamiento podría estar relacionado con un perfil de “identidad patronímica”, es decir, una identificación excesiva con su nombre y la ideología que representa. Un ególatra obsesivo.

 

Mario Delgado, secretario de Educación Pública (SEP), informó que Nadia López García fue nombrada nueva titular de la Dirección General de Materiales Educativos, en sustitución de Marx Arriaga. El titular de la SEP destacó a Nadia López como una “pedagoga, poeta indígena y activista en derechos educativos y culturales”.

 

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Nadia López García es licenciada en Pedagogía por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), con especialización en política educativa, materiales educativos, comunicación educativa y educación intercultural. De acuerdo con la SEP, cuenta con una reconocida trayectoria nacional e internacional. Nacida en Tlaxiaco, Oaxaca, e hija de jornaleros agrícolas oaxaqueños y hablante de lengua mixteca (Ñuu Savi), llevó a cabo sus estudios en contextos bilingües y multigrado, dicha experiencia marcó su vocación por la educación y la defensa de las lenguas originarias.

 

Marx Arriaga, la cabeza visible de los controvertidos Nuevos Libros de Texto Gratuitos, fue cesado el viernes como director general de Materiales Educativos, pero se ha negado a abandonar su oficina. Sostiene que su remoción responde a una represalia por negarse a modificar los contenidos de los Libros de Texto Gratuitos de la Nueva Escuela Mexicana, la cual ha sido severamente criticada por los ámbitos académicos internacionales y por los resultados obtenidos en las evaluaciones de aprovechamiento estudiantil de acuerdo con la UNESCO y a la OCDE. Como que a los morenistas se les olvida que la presidenta es Claudia Sheinmbaum Pardo y no López Obrador. O tal vez, nosotros nos equivocamos.

 

 

 

 

 

 


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