Salma Hayek impulsa una nueva etapa para el cine nacional con incentivos históricos
En un escenario cargado de simbolismo para la industria audiovisual, la actriz y productora mexicana colocó el tema del cine nacional en el centro de la conversación pública al respaldar los nuevos incentivos anunciados por el gobierno federal y autoridades estatales.
Lejos de limitarse a un discurso emotivo, Hayek delineó lo que consideró un punto de inflexión estructural para el sector: la posibilidad real de que México compita con las grandes potencias audiovisuales gracias a estímulos fiscales, acompañamiento institucional y liderazgo político.
Un rezago histórico en financiamiento
Con voz entrecortada, la también productora recordó los obstáculos que enfrentó cuando intentó levantar su primer largometraje en territorio nacional. La falta de incentivos y mecanismos de apoyo provocó que, en su momento, resultara más viable producir fuera del país.
“Me lo daban si me iba a cualquier otra parte menos México”, relató, en referencia a cómo otras naciones —como Australia o República Dominicana— ofrecían esquemas atractivos para atraer rodajes internacionales, mientras México carecía de una política integral de estímulo.
Ese contraste, explicó, generó durante años una fuga de oportunidades económicas, talento y proyección internacional.
Liderazgo femenino y respaldo institucional
Hayek atribuyó el cambio de panorama al liderazgo de mujeres en posiciones clave de gobierno. Reconoció el respaldo de la presidenta , a quien señaló como una figura que comprendió de inmediato el impacto económico y social del sector audiovisual.
Asimismo, destacó el acompañamiento de la gobernadora de Veracruz, , y de la gobernadora de Quintana Roo, , quienes —según narró— facilitaron locaciones, procesos administrativos y diálogo directo con comunidades.
El respaldo, subrayó, no se limitó a trámites: implicó cercanía, orientación y una visión estratégica que reconoce al cine como motor de desarrollo.
Más que industria: narrativa e identidad
En su intervención, Hayek amplió el debate más allá de lo económico. Sostuvo que el fortalecimiento del cine nacional es también una herramienta para defender la identidad mexicana frente a narrativas externas que, en su opinión, distorsionan la realidad del país.
“Tomar el control de decir ‘esto es México’ es fundamental”, expresó, aludiendo a la necesidad de que las historias sean contadas desde dentro, con autenticidad y diversidad cultural.
La actriz enfatizó que el territorio mexicano posee una diversidad ecológica y paisajística capaz de “doblar por cualquier país”, lo que representa una ventaja competitiva natural. A ello se suma —dijo— el prestigio internacional del talento técnico y artístico mexicano, reconocido en premios y producciones globales.
Impacto local inmediato
De acuerdo con Hayek, los beneficios ya son visibles en entidades como Veracruz, donde la llegada de producciones ha impulsado infraestructura, turismo y participación comunitaria.
Relató que comunidades ejidales han mostrado agradecimiento por la derrama económica y la inclusión en los proyectos, lo que fortalece el sentido de pertenencia y orgullo local.
Para la productora, el nuevo esquema de incentivos no solo corrige una deuda histórica con el sector, sino que posiciona al cine como una palanca de desarrollo regional.
Un momento decisivo
Hayek describió esta etapa como “el momento más bonito” de su vida profesional en México, al asegurar que percibe transformaciones concretas y cotidianas en la industria.
Más allá de la emoción personal, el mensaje central fue claro: con voluntad política, incentivos adecuados y talento consolidado, México puede dejar de exportar historias ajenas y convertirse en un referente global de producción audiovisual.
