“El Niño” podría volver este verano causando desastres naturales
La Chispa te informa que “El Niño” podría volver este verano, un fenómeno natural que genera impactos significativos en el clima global. Según los expertos, este evento meteorológico podría traer lluvias extremas, sequías en algunas regiones y tormentas intensas que afectarían diversas zonas del planeta. Aunque los científicos aún no determinan su intensidad exacta, la preparación anticipada es clave para minimizar riesgos.
¿Qué es “El Niño” y cómo se forma?
El Niño es una corriente de agua caliente en el Pacífico central y oriental a lo largo del Ecuador. Se produce cuando cambian los vientos alisios, que normalmente mantienen el agua caliente contenida en el Pacífico occidental. Estos cambios permiten que la masa de agua se desplace hacia el este, afectando la costa de Sudamérica y alterando patrones climáticos globales.
Los fenómenos de El Niño surgen cada tres a siete años y suelen durar entre nueve y 12 meses, influyendo en las temperaturas y precipitaciones de diversas regiones. El último evento, registrado en 2022 y 2023, contribuyó a alcanzar récords históricos de temperatura a nivel mundial, debido a la absorción de calor de la atmósfera por los océanos.

Impacto global de “El Niño”
Durante el invierno, El Niño puede modificar la corriente en chorro sobre el Pacífico norte y Norteamérica hacia el Ecuador, generando un invierno más húmedo en el sur de Estados Unidos y más seco en el norte, según Michelle L’Heureux, jefa del equipo de El Niño-Oscilación del Sur de la NOAA.
El desplazamiento de aguas cálidas provoca tormentas invernales fuertes, deslizamientos de tierra e inundaciones en la costa del Pacífico y suroeste de Estados Unidos, retrasa la temporada de lluvias monzónicas en la India y aumenta riesgos de sequías e incendios forestales en Australia y el sudeste asiático, señala Shang-Ping Xie, científico del clima del Instituto Scripps de Oceanografía de la Universidad de California en San Diego. Además, El Niño puede frenar la formación de huracanes en el Atlántico y Caribe durante el verano y otoño.

Señales de alerta temprana
Los instrumentos ya muestran un calentamiento progresivo en el Pacífico ecuatorial desde enero, con una capa cálida más gruesa. En 2025, el contenido de calor del océano alcanzó un nivel récord por quinto año consecutivo, un indicador crítico del cambio climático. Según la NOAA, las probabilidades de que se desarrolle El Niño aumentan del 40 % en junio al 60 % en septiembre.
Actualmente, el Pacífico se encuentra en la fase final de “La Niña”, una corriente fría, que dará paso a un fenómeno de El Niño de crecimiento lento hacia finales del verano, generando la necesidad de monitoreo constante para anticipar sus efectos.
