Integración y soberanía: el nuevo rostro de Pemex tras décadas de fragmentación
Tras más de tres décadas marcadas por políticas orientadas a la fragmentación y apertura al capital privado, Petróleos Mexicanos (Pemex) atraviesa una etapa de reconfiguración profunda que, de acuerdo con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, ha permitido recuperar su papel estratégico como empresa pública al servicio del desarrollo nacional.
Durante un balance sobre el estado actual del sector energético, la mandataria recordó que desde 1992 —con la división de Pemex en subsidiarias durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari— y posteriormente con la Reforma Energética de 2013, la petrolera fue sometida a un proceso de desintegración institucional que debilitó su capacidad operativa y financiera. En contraste, subrayó que el modelo actual demuestra que una empresa pública integrada puede ser más eficiente que el esquema privatizador impulsado durante años.
Sheinbaum rechazó la narrativa neoliberal que sostenía que la privatización era sinónimo de eficiencia y competitividad. Afirmó que los resultados actuales muestran lo contrario: una Pemex más cohesionada, con mayor capacidad de producción y orientada a garantizar el abasto energético del país. En este contexto, reconoció el trabajo coordinado del director general de la empresa, del equipo técnico de Pemex, así como de las secretarías de Energía y de Hacienda, encabezadas por Luz Elena González Escobar y sus respectivos titulares.
Uno de los ejes centrales de esta transformación es la recuperación de la capacidad de refinación. Actualmente, México opera ocho refinerías bajo control de Pemex: las seis históricas ubicadas en Tula, Cadereyta, Salina Cruz, Minatitlán, Salamanca y Ciudad Madero; la Refinería Olmeca, en Dos Bocas, Tabasco, que ya produce entre 200 y 320 mil barriles diarios de petrolíferos; y Deer Park, en Texas, cuya propiedad es ahora totalmente mexicana. En conjunto, estas instalaciones superan el millón de barriles diarios procesados, una cifra que no se alcanzaba desde hace casi dos décadas.
Este nivel de operación ha permitido incrementar la producción nacional de gasolinas, diésel y turbosina, reducir de manera sostenida las importaciones de combustibles y avanzar hacia la soberanía energética, al procesar crudo mexicano en instalaciones propias. Para el gobierno federal, estos resultados desmienten las críticas que durante años calificaron como inviables o poco rentables los proyectos de refinación en el país.
Integración y soberanía: el nuevo rostro de Pemex tras décadas de fragmentación
La presidenta destacó que los avances actuales se construyeron sobre las bases sentadas durante el sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador, periodo en el que se inició la recuperación de la empresa. El gobierno actual, señaló, consolidó esta ruta mediante la integración vertical de Pemex, eliminando divisiones internas como Pemex Exploración y Producción o Pemex Refinación, para operar ahora como una sola entidad con un consejo de administración único, direcciones centralizadas y mayores estándares de transparencia.
En el ámbito laboral y administrativo, Sheinbaum enfatizó la aplicación de la austeridad republicana, particularmente en los mandos de confianza, así como la recuperación del papel de los trabajadores técnicos y operativos, quienes —dijo— habían sido desplazados en etapas anteriores.
Finalmente, recordó que la reciente reforma constitucional a los artículos 25, 27 y 28 reconoció nuevamente a Pemex y a la Comisión Federal de Electricidad como empresas públicas del Estado, pertenecientes al pueblo de México. Con ello, se eliminó la categoría de “monopolio” heredada de la legislación de 2013 y se estableció un nuevo marco legal que prioriza la integración, la soberanía energética y la justicia social.
Para la presidenta, la experiencia actual de Pemex confirma que una empresa pública sólida, integrada y con un objetivo social claro puede ser un pilar del desarrollo nacional, al tiempo que garantiza energía accesible y fortalece la independencia económica del país.
