Sheinbaum plantea un viraje social para el CIDE y llama a derribar el elitismo académico
Con la llegada de la doctora Lucero Ibarra Rojas a la dirección del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), la presidenta Claudia Sheinbaum delineó una visión más amplia sobre el papel que deben asumir las instituciones académicas públicas en el México actual: mayor cercanía con los problemas nacionales, apertura social y una ruptura con inercias elitistas que, dijo, han limitado su impacto.
Al referirse al relevo de José Antonio Romero Tellaeche, la mandataria reconoció el prestigio histórico del CIDE como un centro de excelencia, pero subrayó que ninguna institución está exenta de contrastes internos. Señaló que, como en cualquier espacio académico, conviven investigadores y docentes de alto nivel con áreas que requieren fortalecimiento, lo que abre la puerta a procesos de renovación y autocrítica.
Sheinbaum recordó que durante décadas el CIDE estuvo fuertemente vinculado a una visión económica de corte neoliberal, una orientación que comenzó a ser cuestionada y ampliada durante el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador. En ese contexto, sostuvo que el debate académico no debe cerrarse, sino diversificarse, siempre con libertad de cátedra y expresión, pero con un compromiso claro hacia el desarrollo nacional.
La presidenta enfatizó que, aunque muchas de estas instituciones gozan de autonomía, su financiamiento público implica también una responsabilidad social. Desde su perspectiva, la autonomía no es incompatible con una mayor vinculación con los desafíos del país, como la desigualdad, el desarrollo económico regional, la innovación tecnológica o la soberanía energética.
Uno de los puntos centrales de su mensaje fue la crítica a la elitización de la academia. Sheinbaum advirtió que durante años se construyó una percepción de superioridad en ciertos espacios universitarios y centros de investigación, lo que generó una desconexión con amplios sectores de la sociedad. Afirmó que esta lógica no solo es injusta, sino contraproducente para el desarrollo del conocimiento.
Como ejemplo, mencionó los procesos de admisión excesivamente restrictivos, diseñados para filtrar únicamente a quienes se consideran “los más talentosos”, una noción que, dijo, desconoce la diversidad de capacidades existentes en la sociedad. Para la presidenta, el talento no es exclusivo ni homogéneo, y se expresa en múltiples ámbitos, desde las ciencias hasta las artes y los oficios.
Sheinbaum plantea un viraje social para el CIDE y llama a derribar el elitismo académico
En este marco, Sheinbaum consideró que la nueva etapa del CIDE, bajo la dirección de Lucero Ibarra Rojas, representa una oportunidad para reorientar la investigación y la docencia hacia una mayor incidencia social. Apuntó como referencia a otras instituciones públicas que ya colaboran activamente en proyectos estratégicos del país, como el Instituto de Ingeniería y el CICE, cuyos desarrollos han sido aplicados en conjunto con la Secretaría de Marina y Petróleos Mexicanos.
La presidenta concluyó que el reto no es disminuir el rigor académico, sino poner el conocimiento al servicio de la nación, fortalecer el vínculo con la realidad mexicana y construir instituciones más abiertas, incluyentes y comprometidas con el interés público.
