El discurso social de Cuba, lo que nadie quiere ver
Cuba siempre me ha interesado, desde niño. Desde que entraba al cuarto de mi hermano Pablo y ahí estaba el dibujo del icónico rostro del Che Guevara. Varias generaciones fueron animadas por aquel triunfo de 1959. De eso se ha hablado mucho, pero poco de la realidad social de seres humanos que medio viven, nacen y mueren en una isla.
El pasado jueves me senté en una en una silla del auditorio de la Universidad de la Libertad y escuché detenidamente a varios ponentes sobre lo que ocurre en ese país: Jorge Castañeda, Carlos Tello, Rubén Cortés, la activista cubana Rosa María Payá, María Werlau y John Suárez.
Me quedé sorprendido de la feria de datos que ahí escuché. Todos los días salen más de mil cubanos del país al exilio; la última generación de ciudadanos que sufragó para elegir a sus gobernantes alcanza los 90 años; el sistema de impartición de justicia lo controló es Estado desde 1960, y por pronunciarse o realizar videos que criticaban al gobierno decenas de jóvenes fueron ejecutados o enviados a cárceles gubernamentales mediante juicios sumarios.
Ya no hay niños, nadie en su sano juicio quiere tenerlos, la gente de más de 60 años a la única que crece.
Cuba no solo es una isla sino una herida abierta por más de seis décadas que no ha cerrado con el paso del tiempo.
Los cubanos viven bajo una de las dictaduras hereditarias más largas del mundo donde millones de personas han nacido, vivido y envejecido sin conocer la libertad.
Ahí se vive sin poder elegir a sus gobernantes, sin poder decir lo que se piensa y sin poder decidir su propio futuro: viviendo en la miseria, sin comida, sin propiedades.
Cuba no siempre fue así y antes de la revolución hubo un tiempo cuando este país tuvo crecimiento y oportunidades de vida cultural, comercio y esperanza siendo uno de el país pionero en democracia Latinoamericana.
Cuba nos recuerda algo incómodo: la libertad no se pierde de un día para otro. Se pierde cuando se justifica la represión, cuando se normaliza el miedo y cuando se guarda silencio frente al abuso.
Hoy, hay quienes admiran a la dictadura cubana, quienes la escusan y quiénes la idealizan: pero no se puede defender la dignidad humana mientras se ignore el sufrimiento de quienes viven sin libertad por gobiernos opresores.
Desde 1959 difundir la revolución fue una estrategia por parte de Fidel Castro. Pormoverla revolución con gobiernos simpatizantes de America Latina era una forma de defensa de la revolución frente a Estados Unidos. Sobre todo como una estrategia de defensa porque ellos pensaban que podían negociar con las guerrillas, los gobiernos, los movimientos y los partidos seguidores de ellos en toda América Latina con Estados Unidos de manera indirecta.
Pasó de una etapa a otra. Es decir, Cuba a partir del llamado periodo especial del fin de la Unión Soviética deja de apoyar a partidos y movimientos en toda América Latina para seguir a una segunda etapa.
Cuba efectivamente es una isla pequeña, se ha vuelto una población pequeña. Rondaba en los 12 millones de personas según datos oficiales y hay solo 8 millones. Hay una migración masiva. El año pasado que se calculaba una migración diaria de mil cubanos. Es terrible y se está volviendo tragedia.
Muchos en el mundo se entusiasmaron con la revolución cubana. En el siglo XX hubo cuatro revoluciones: la mexicana de 1910, la boliviana de 1952, la cubana de 1959 y la nicaragüense de 1979.
A diferencia de las otras gestas armadas, la revolución cubana fue intensamente internacionalista desde el primer momento que triunfó.
En un panel, el periodista Rubén Cortés realizó un dialogó-entrevista con la activista cubana Rosa María Payá, directora de la plataforma Cuba Decide y recientemente incorporada como miembro de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
María Payá estableció que su país natal está sufriendo la peor de las crisis a nivel global. “En este momento la peor de las crisis es la crisis de represión política, adolescentes presos por firmar una protesta. Hay personas con años de condena por compartir un pots en Facebook, los líderes de movimientos opositores están en prisión”, afirmó.
Destacó que por el hambre ya se reflexiona sobre la muerte. “Lo digo de manera muy responsable. ¿Por qué lo digo? Porque el régimen cubano reconoció hace unos meses que entre finales del 2020 y finales del 2024 la población cubana disminuyó en al menos 1.6 millones de personas. Esas son las cifras que reconocen los dictadores. No son cifras que creamos, probablemente es mayor, pero esa cifra significa más del 12% de la población cubana que desapareció del territorio nacional. Ahí se cuentan los cubanos que nacieron, los que murieron y los que fueron forzados al exilio”.
Pronunció una metáfora de lo que significan estos indicadores en el totalitarismo comunista de Cuba. “¡Los cubanos nos estamos extinguiendo dentro de la isla! La única población que crece en el país tiene más de 60 años”.
Todo mundo (fuera del país) opina de lo bueno y malo del régimen. Pero nadie escucha a los que ahí viven. Yo he de reconocer que ese idealismo de la revolución cubana nunca me gustó y hoy escuchando estos datos menos.
