Revocación mandatario Oaxaca Jara expone fractura política profunda
La revocación de mandato del gobernador Salomón Jara Cruz en el estado de Oaxaca se convirtió este domingo en un suceso político atípico que no solo definió el futuro inmediato del mandatario, sino que también expuso profundas tensiones dentro de la coalición de Gobierno conformada por Morena y el Partido del Trabajo (PT).
El ejercicio de participación ciudadana, celebrado el 25 de enero de 2026, fue el primero de este tipo en la historia estatal y buscaba establecer si Jara debía continuar o dejar el cargo antes de concluir su periodo constitucional. Los resultados preliminares arrojaron una participación inferior al 30 % del padrón electoral, una cifra que quedó por debajo del umbral del 40 % requerido para que la consulta fuera vinculante legalmente.

Revocación mandatario Oaxaca Jara: una votación compleja
Aunque entre quienes acudieron a votar la opción de que Jara continúe en la gubernatura predominó con alrededor del 58–59 %, una proporción significativa —cerca del **39 %— se manifestó por la revocación del mandato por pérdida de confianza. Esto evidencia un escenario en el que, incluso en la victoria, el gobernador se enfrenta a un fuerte mensaje de descontento social y político.
Este resultado ocurre en medio de una fractura visible entre Morena y su supuesta fuerza aliada, el PT, cuyos líderes y militantes no solo se movilizaron en favor del “que se vaya” en sus propias papeletas, sino que además denunciaron irregularidades durante la jornada, incluyendo presuntos acarreos, compra de votos y amenazas a representantes de casilla.
Según el dirigente estatal del PT, Benjamín Robles, la actitud de algunos sectores del propio gobierno y de las estructuras electorales del oficialismo distó de ser democrática, lo que profundiza las tensiones internas en el bloque gobernante.
Abstencionismo marca la jornada
Un elemento relevante de este ejercicio fue el abstencionismo masivo: más de siete de cada diez oaxaqueños convocados decidieron no acudir a votar, lo que coloca en evidencia la apatía o desconfianza hacia este tipo de mecanismos de evaluación ciudadana, que algunos sectores consideran mal implementados o utilizados con fines políticos más que democráticos.

Lecturas políticas del resultado
Aunque, en términos cuantitativos, el gobernador fue ratificado para continuar en su cargo, el bajo nivel de participación hace que su legitimidad sea objeto de debate. Expertos y actores políticos consideran que este ejercicio revela un escenario fragmentado, en el que ni el respaldo del aparato gubernamental ni la alianza con otros partidos lograron consolidar una mayoría amplia y unitaria.
En resumen, la Revocación mandatario Oaxaca Jara no solo sirvió para medir apoyos y rechazos hacia el gobernador, sino también para mostrar la profunda fragmentación política interna dentro de la coalición gobernante, así como una ciudadanía que se mantiene escéptica y, en muchos casos, distante de los procesos de participación promovidos desde el propio poder local.
