España decreta tres días de luto por tragedia ferroviaria en Adamuz
El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, anunció la declaración de tres días de luto oficial en todo el país hasta la medianoche del jueves 22 de enero, tras el grave accidente ferroviario ocurrido cerca de la localidad cordobesa de Adamuz, en Andalucía. La medida responde al impacto y la consternación generados por uno de los siniestros más mortales de los últimos años en la red ferroviaria española.
Sánchez acudió a la zona del accidente acompañado por la vicepresidenta primera, María Jesús Montero; los ministros de Transportes e Interior, Óscar Puente y Fernando Grande-Marlaska; el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, y el alcalde de Adamuz, Rafael Moreno. Allí atendió a los medios y trasladó un mensaje de condolencia a las familias de las víctimas.
Banderas a media asta y compromiso de transparencia
Durante el periodo de luto, la bandera nacional ondeará a media asta en todos los edificios públicos. El jefe del Ejecutivo aseguró que el Gobierno llegará “hasta el fondo” para esclarecer lo ocurrido. “Vamos a dar con la verdad y vamos a conocer la respuesta”, afirmó, prometiendo informar con claridad sobre las causas del descarrilamiento y la colisión que dejaron al menos 39 muertos y 122 heridos.
El presidente garantizó que el Estado brindará protección y asistencia a las víctimas y a sus familias “en todo lo que necesiten y durante todo el tiempo necesario”, en coordinación con las distintas administraciones. Subrayó que el acompañamiento institucional será permanente mientras avancen las investigaciones.

Cómo ocurrió el accidente
El siniestro se produjo a las 19:45 horas, a unos 360 kilómetros al sur de Madrid. Dos trenes de alta velocidad estuvieron implicados: uno del consorcio privado Iryo, que cubría la ruta Málaga–Madrid, y otro Alvia, operado por la empresa pública Renfe, que circulaba en sentido contrario.
Los dos últimos vagones del tren Iryo descarrilaron en un tramo recto de la vía y chocaron contra el Alvia. Como consecuencia, los dos primeros coches de este último se salieron de la vía y cayeron por un terraplén de hasta cinco metros, donde viajaba la mayoría de las víctimas mortales y heridos.
Según Renfe, entre el primer descarrilamiento y el impacto transcurrieron apenas 20 segundos, un tiempo insuficiente para que se activara el sistema de frenado automático. El presidente de la compañía, Álvaro Fernández Heredia, indicó que el error humano está prácticamente descartado y apuntó a un posible fallo del material rodante o de la infraestructura, lo que obligará a una investigación técnica a fondo.
El maquinista del Alvia, de 27 años, falleció en el accidente. El tren Iryo transportaba unos 300 pasajeros y circulaba a 110 km/h, muy por debajo del límite de 250 km/h permitido en ese tramo. El Alvia, con 187 pasajeros a bordo, avanzaba a 205 km/h en el momento del choque.
Una tragedia “tremendamente extraña”
El ministro de Transportes, Óscar Puente, calificó el suceso como “tremendamente extraño” y señaló que, de no haberse producido la colisión frontal, el descarrilamiento probablemente no habría causado víctimas mortales. Recordó además que la vía había sido renovada en mayo pasado con una inversión de 700 millones de euros y que el tren Iryo había pasado una inspección el 15 de enero.
No obstante, han salido a la luz advertencias anteriores. El sindicato de maquinistas SEMAF alertó en agosto sobre un grave desgaste de la vía en la zona, mencionando baches, problemas en la catenaria y otras deficiencias. Además, reportes públicos indican que el gestor de infraestructuras ADIF había informado desde 2022 de incidencias recurrentes en ese tramo, desde fallos de señalización hasta problemas en las líneas eléctricas.
España cuenta con la red de alta velocidad más extensa de Europa y la segunda del mundo, con 3,622 kilómetros, solo por detrás de China. Desde 2020, el país abrió este sistema a la competencia privada, permitiendo la entrada de operadores como Iryo, una empresa conjunta de Ferrovie dello Stato, Air Nostrum y Globalvia.
Mientras avanzan las investigaciones técnicas y judiciales, el país permanece de luto por las víctimas. El proceso será determinante no solo para establecer responsabilidades, sino también para reforzar la confianza ciudadana en uno de los sistemas ferroviarios más estratégicos y emblemáticos de España.
