La acción militar de 120 minutos que derrocó a Maduro
Los golpes fueron simultáneos durante solo dos horas que duró la acción militar. Los atraques estratégicos en Caracas, Miranda, Aragua y La Guaira tenían un objetivo claro: desorganizar a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) con embates contra fuerzas aéreas, complejos de mando militar, antenas de comunicación, áreas logísticas terrestres, dominio del espacio aéreo local con cazas y helicópteros, lo que redujeron la capacidad de respuesta.
El segundo golpe vino con la inserción de fuerzas especiales, las llamadas Delta Force, que operaron mientras el sistema de defensa venezolano estaba inerte, y sin saber que pasaba, su misión fue ir directamente al objetivo: captura rápida, control del perímetro inmediato y salida cronometrada con el personaje, antes de que los mandos venezolanos se recompusieran.
Así la Operación Resolución Absoluta ejecutada por Estados Unidos, combinó inteligencia de alto nivel, despliegue militar y coordinación internacional con Puerto Rico que culminó con la detención del líder chavista, Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, a manos de fuerzas estadunidenses en Caracas.
Lo que representó un hecho sin precedentes en la historia reciente de América Latina.
El aparato de poder cubano de primera línea que protegía a Maduro y su esposa los llamados “Avispas Negras”, un cuerpo temido, altamente entrenado y envuelto siempre en el máximo secretismo, quedó inactivo y no pudo frenar la detención del sucesor de Hugo Chávez.
De acuerdo con el representante de La Habana ante la ONU, eran 32. Todos murieron en la escalada militar.
Esta misión fue supervisada en tiempo real por el presidente Donald Trump desde su residencia en Mar-a-Lago, Florida, la Casa Blanca publicó imágenes de Trump vigilando la operación junto a figuras clave como el secretario de Defensa Pete Hegseth, y el secretario de Estado Marco Rubio, quién declaró posteriormente que la incursión en Venezuela duró tan solo 120 minuto.
Las declaraciones en la Casa Blanca definían que Estados Unidos tenía en la mira a Nicolás Maduro desde hace meses, cuando le acusaron de encabezar el cártel de Los Soles ubicada como una organización que Washington considera terrorista.
Todo apuntaba a un predecible desenlace cuando hace cuatro meses una fuerza estadunidense compuesta por tres buques, con el respaldo de otros tres destructores, se desplegó en el mar Caribe frente a las costas venezolanas con cerca de 4 mil 500 efectivos a bordo.
La situación empeoró cuando el 16 noviembre el USS Gerald R. Ford, el mayor buque de guerra del mundo se une al despliegue en el Caribe y Maduro elevó la alerta militar en Venezuela.
Las siguientes semanas se producirían ataques contra supuestas narcolanchas en aguas caribeñas, cuyas embestidas tendrían como consecuencia la vida de al menos 89 personas.
En los días previos a la puesta en marcha de la operación, la Casa Blanca incrementó el número de aeronaves de operaciones especiales, aviones de guerra electrónica, drones armados Reaper, helicópteros de búsqueda-rescate y cazas-bombarderos, lo que revelaba que solo faltaba definir el momento exacto de la acción.
La afluencia militar cerca de Venezuela días previos a la operación según Washington, contaba con unos 150 aviones militares, incluidos drones, cazas-bombarderos que despegaron desde 20 bases (unas en Puerto Rico) y buques de la Marina, una flota de una docena de barcos en el Caribe, el portaaviones Gerald R. Fordy y tres destructores. Toda esta fuerza en conjunto alcanzaba los más de 15 mil efectivos.
Todo detonó la noche del viernes 2 y la madrugada del sábado 3 de enero, cuando la maniobra bautizada como Operación Resolución Absoluta involucró a múltiples agencias federales como la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés), la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) y la Agencia Nacional de Inteligencia Geoespacial (NGA, por sus siglas en inglés).
Los militares y agencias, se prepararon tras meses de estudio para determinar cuál era el momento óptimo para actuar cuya misión se hizo a oscuras y sin ninguna baja estadunidense.
En el plan quirúrgico para capturar a Maduro y a su mujer, tuvo mucho que ver la denominada Delta Force que se trata de una de las principales unidades de misiones especiales del país, la cual llevó a cabo la fase terrestre en Caracas para capturar a los dos personajes políticos.
En conferencia de prensa el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, describió que las aeronaves destruyeron las defensas aéreas venezolanas para permitir el ingreso de helicópteros con fuerzas especiales, mientras las tropas se acercaban al complejo donde habitaba Maduro, y se cortó la energía eléctrica en partes de Caracas mediante una operación cibernética.
Caine afirmó que los operadores de Delta Force llegaron al objetivo a bordo de helicópteros MH-60 y MH-47, pilotados por el 160 Regimiento de Aviación de Operaciones Especiales, conocido como los Night Stalkers, expertos en misiones de alto riesgo y capacitación nocturna.
La resistencia fue mínima Maduro y Flores se entregaron sin ofrecer resistencia, conforme a lo relatado por Caine. “Maduro y su esposa, ambos acusados, se rindieron y quedaron bajo custodia del Departamento de Justicia, asistido por nuestras increíbles fuerzas armadas estadunidenses con profesionalismo y precisión, sin pérdida de vidas estadunidenses”, dijo.
Caine estableció que Maduro fue extraído bajo custodia y trasladado a instalaciones controladas por Estados Unidos donde se activaron los protocolos legales y de seguridad, la operación evitó un choque abierto con fuerzas locales, reduciendo el riesgo de escaladas inmediatas y demostrando un alto grado de coordinación táctica en tan solo dos horas.
Con la Operación Resolución Absoluta, Maduro y Flores fueron extraídos de Venezuela con destino a Nueva York, donde enfrentan cargos por narcotráfico y terrorismo.
