El Papa inauguró el 2026 con un llamado firme a la paz
Ante unas 40 mil personas reunidas en la Plaza de San Pedro en el primer día de 2026, el papa León XIV ofreció sus “sentidos deseos de paz y de todo bien”. En el marco de esta celebración, el Pontífice extendió también un saludo cordial al presidente de la República Italiana, Sergio Mattarella, quien en su mensaje de fin de año retomó la exhortación del Obispo de Roma a “rechazar el odio, la violencia y la confrontación”.
La Jornada Mundial de la Paz, un legado vigente
Durante su intervención, el Papa recordó que desde hace 58 años, por iniciativa de san Pablo VI en 1968, el 1 de enero se conmemora la Jornada Mundial de la Paz. En ese contexto, evocó las palabras que, según relató, “el Señor le sugirió” tras su elección como Sucesor de Pedro: “¡La paz esté con todos ustedes!”.
Una paz que nace de Dios y compromete a todos
León XIV subrayó que la paz auténtica “es desarmada y desarmante”, un don que proviene de Dios y de su amor incondicional, pero que al mismo tiempo exige responsabilidad personal y colectiva. Desde esa perspectiva, animó a los fieles a comenzar el nuevo año comprometiéndose a “construir un año de paz, desarmando el corazón y rechazando toda forma de violencia”.

Iniciativas concretas por la paz en el mundo
El Pontífice reconoció el trabajo de numerosas personas y organizaciones que, en distintos lugares del planeta, se esfuerzan por poner fin a los conflictos armados. Destacó especialmente una marcha nacional realizada la tarde del 31 de diciembre en Catania, así como las iniciativas promovidas por la Comunidad de Sant’Egidio. Algunos de sus integrantes estuvieron presentes en la Plaza con pancartas que mencionaban regiones afectadas por la guerra, como Gaza, Sudán y Siria.
En el tramo final de su mensaje, León XIV dedicó un saludo particular a estudiantes y docentes provenientes de Richland, Nueva Jersey, Estados Unidos, quienes participaron del encuentro en el Vaticano.
La bendición franciscana para el nuevo año
Con motivo del 800º aniversario de la muerte de san Francisco de Asís, el Papa concluyó el saludo del Ángelus impartiendo una bendición inspirada en el fundador de la Orden Franciscana: “El Señor te bendiga y te guarde; haga brillar su rostro sobre ti y te conceda su gracia; vuelva su mirada hacia ti y te conceda la paz”.
Finalmente, expresó su deseo personal de que María, Madre de Dios, acompañe y guíe a los fieles a lo largo del nuevo año.
