Traición interna: Iván Archivaldo habría entregado a familiares y a “El Panu” por filtraciones
La cadena reciente de asesinatos y detenciones dentro del entorno más cercano de Iván Archivaldo Guzmán Salazar, identificado como uno de los líderes de Los Chapitos, podría explicarse más por fracturas internas que por la presión de las autoridades o el embate de grupos rivales. Así lo plantea el periodista de investigación José Luis Montenegro, quien apunta a un ajuste de cuentas motivado por deslealtades al interior de la organización.
La entrega de familiares y hombres de confianza
De acuerdo con Montenegro, Iván Archivaldo habría ordenado la entrega de su suegro, su cuñado y su jefe de seguridad luego de detectar filtraciones sensibles que comprometieron su seguridad personal. El periodista, autor del libro Los Chapitos: Radiografía criminal de los herederos del cártel de Sinaloa, sostiene que la caída de Mario Lindoro Elenes, Mario Alfredo Lindoro Navidad y Óscar Noé Medina González, alias “El Panu”, no fue producto del azar.
En entrevista con Aristegui Noticias, Montenegro afirmó que Guzmán Salazar habría dado un ultimátum directo a su suegro y cuñado para que se entregaran a las autoridades, tras perder completamente la confianza en ellos.

Las filtraciones que detonaron la ruptura
Según las fuentes del periodista, la ruptura se originó por la difusión de imágenes en las que Iván Archivaldo aparecía junto a su esposa e hijo, material que se viralizó rápidamente en redes sociales semanas atrás. Dichas filtraciones, presuntamente facilitadas por personas de su círculo íntimo, fueron interpretadas como una traición grave.
Montenegro señala que estas acciones habrían sido determinantes para que el líder de Los Chapitos optara por “poner” a sus propios allegados ante las autoridades y permitir su captura, al considerarlos un riesgo interno.
El miedo y la huida de “El Panu”
La magnitud de la traición provocó un ambiente de persecución dentro del grupo. Montenegro reveló que Óscar Noé Medina González, “El Panu”, pasó al menos dos semanas escondido en la Ciudad de México, refugiado con familiares ante el temor de represalias.
“Ya se sentían perseguidos estos personajes”, afirmó el periodista, subrayando que el miedo no provenía de fuerzas de seguridad, sino del propio cártel al que pertenecían.

Una alianza estratégica con el CJNG
Este reacomodo interno ocurre en paralelo a una alianza que Montenegro califica como real y pragmática entre Los Chapitos y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Según su análisis, ambas organizaciones han acordado compartir rutas, contactos y logística, lo que ha facilitado la expansión del CJNG en territorios históricamente controlados por el Cártel de Sinaloa.
A cambio, Los Chapitos habrían obtenido respaldo operativo y presencia en plazas estratégicas, en una relación basada más en conveniencia que en lealtades tradicionales.
La infiltración de hombres de “El Mencho”
Montenegro añade que Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, habría colocado a operadores de absoluta confianza dentro de la estructura de Los Chapitos. Entre ellos menciona a Audías Flores Silva, “El Jardinero”, y Francisco Javier Gudiño Haro, conocido como “El Plumas” o “La Gallina”, con el objetivo de consolidar el control de rutas clave para el tráfico de drogas.
Esta dinámica, advierte, ha permitido al CJNG ganar terreno en mercados antes exclusivos de Sinaloa.
Guerra interna y nuevos negocios criminales
El periodista señala que la confrontación entre la facción de la “Chapiza” y la “Mayiza” ha generado vacíos de poder que otros grupos criminales buscan ocupar. Además, destaca la diversificación de actividades ilícitas, como el tráfico de migrantes y el robo de combustible, así como alianzas impensables hasta hace pocos años.
Ejemplo de ello son los acercamientos de la Mayiza con organizaciones como el Cártel del Noreste, la Familia Michoacana y el Cártel de Santa Rosa de Lima.
El futuro del narco: acuerdos y desaparición de viejas estructuras
Para Montenegro, el panorama inmediato del crimen organizado en México estará marcado por fusiones, reacomodos y una competencia silenciosa por negociar los mejores acuerdos judiciales con Estados Unidos. “La lucha ahora es por saber quién va a tener el mejor acuerdo de culpabilidad con Estados Unidos”, afirmó.
Incluso anticipa que durante el primer trimestre de 2026 podría registrarse una captura de alto perfil —ya sea de algún integrante de Los Chapitos o de Ismael Zambada Sicairos, “Mayito Flaco”— como parte de la narrativa de seguridad impulsada por el gobierno mexicano bajo presión de agencias estadounidenses.
El fin del Cártel de Sinaloa como se conocía
Finalmente, Montenegro advierte que el Cártel de Sinaloa, en su forma tradicional, se encuentra en proceso de disolución como organización hegemónica. En su lugar, emergerían nuevas estructuras, nombres y alianzas, reflejo de un mundo criminal donde la traición, la adaptación y la supervivencia imponen las reglas.
