Primera planta de energía osmótica en Japón, mezcla agua dulce y salada para tener energía
La Chispa te trae noticias del mundo energético sobre la Primera planta de energía osmótica en Japón, un proyecto que marca un hito en tecnología sostenible. La ciudad de Fukuoka inaugura esta innovadora planta que convierte la diferencia de sal entre agua dulce y agua de mar en electricidad constante y limpia, sin depender de sol o viento, un avance que redefine la energía renovable en Asia.
La planta de Fukuoka: innovación sin precedentes
La instalación en el muelle de Mamizu es la primera en Asia y la segunda a nivel mundial, después de Dinamarca. Con una generación neta de 110 kilovatios y una capacidad anual de 880.000 kWh, la Primera planta de energía osmótica en Japón demuestra un potencial similar al de enormes campos solares, consolidándose como un referente tecnológico.
Energía osmótica: una fuente constante
Conocida también como energía azul, esta tecnología no emite gases de efecto invernadero y ofrece suministro predecible, a diferencia de la solar o eólica. Esto la convierte en una alternativa clave para países que buscan seguridad energética y sostenibilidad.

¿Cómo funciona la energía osmótica?
El proceso se basa en la ósmosis: el agua dulce fluye hacia agua salada a través de membranas semipermeables, generando presión que mueve turbinas y produce electricidad. La planta japonesa incluso utiliza aguas residuales tratadas combinadas con agua de mar concentrada para intensificar la diferencia de salinidad, aumentando la eficiencia.
Beneficios frente a otras energías renovables
Además de generar electricidad de manera constante, esta tecnología reduce la dependencia de combustibles fósiles y puede complementar la matriz energética nacional. Sin embargo, aún enfrenta desafíos de eficiencia y costos debido a pérdidas por bombeo y fricción en membranas, aunque su escalabilidad promete un gran impacto si se superan estos obstáculos.

Retos y futuro de la energía osmótica
Expertos como Sandra Kentish destacan que la escalabilidad sigue siendo un reto, pero el potencial es enorme: la energía osmótica podría cubrir hasta el 15 % de la demanda eléctrica mundial para 2050. La planta de Fukuoka representa un ejemplo pionero que combina innovación científica y tecnológica, posicionando a Japón como líder en soluciones energéticas limpias.
