¿Drag exclusivo de hombres? El auge de las mujeres en el arte drag

La Chispa les cuenta que la cantante estadounidense Chappell Roan ha irrumpido en la escena pop con una estética tan provocadora, teatral y camp que muchos fans y críticos la identifican como una drag queen. Pero este reconocimiento no ha estado exento de polémica, pues muchos se preguntan si las mujeres pueden ser drag queens, o si esto es una apropiación del arte drag. Así que ante la duda de muchos, nos preguntamos: ¿Qué implica ocupar ese lugar en una cultura con una historia profundamente queer, trans y resistente?
Las mujeres pueden ser drag queens: una pregunta que divide opiniones
Como ya sabemos, Chappell Roan, el alter ego escénico de Kayleigh Rose Amstutz, se ha referido públicamente a su personaje como una forma de drag. En una entrevista con Apple Music de este año, dijo: “¿Sabes qué? Sí, soy gay y sí, soy ultra pop. Sí, soy una drag queen”. Inspirada por figuras como Violet Chachki, los Club Kids y su propia madre drag, Sasha Colby (un ícono trans y ganadora de RuPaul’s Drag Race), Roan ha creado un universo donde las pelucas, el maquillaje extremo, la exageración de la feminidad y el juego con el género son centrales.
¿Puede una mujer cis ser drag queen sin apropiarse del arte drag?
Sin embargo, cuando nos referimos a ella como una drag queen, muchas personas en redes sociales armaron un debate entorno al que el drag debe reservarse a hombres que parodian o exageran lo femenino como forma de resistencia. Se leían comentarios como “Una mujer no puede ser una drag queen”, “no es drag, es mujer queer”, entre otros mensajes.
El drag como arte político, fluido e incluyente
La verdad es que el drag siempre ha sido una forma de arte fluida, usada por hombres cis, personas trans, no binarias y mujeres cis como forma de expresión, sátira, arte político o celebración queer. En 2003, por ejemplo, la artista estadounidense Monique Jenkinson, conocida como Fauxnique, se convirtió en la primera mujer cis en ganar el legendario concurso Miss Trannyshack en San Francisco.

Con una formación en danza y performance, Fauxnique aportó una visión crítica y artística del drag desde lo femenino, y fue abrazada por la comunidad por su compromiso auténtico con el arte. De hecho, en su libro Faux Queen: A Life in Drag, analiza su trayectoria como pionera en la escena drag cis, donde las mujeres cis son conocidas como faux queens.
Chappell Roan y otras faux queens que están cambiando las reglas
Además, no podemos olvidar a Victoria Scone, quien hizo historia en 2021 como la primera mujer cis en competir en una edición de Drag Race UK, desafiando los límites del formato con una estética clásica y un discurso empático. También destacan figuras como TeTe Bang, que desde Drag SOS ha defendido el drag como espacio de libertad para todas las identidades, y Denisse Carel aka Kobra D en México, cuya propuesta escénica es un acto de resistencia en un país donde lo no normativo aún es criminalizado.
Las mujeres pueden ser drag queens y el papel de las mujeres trans
Por otro lado, decir que solo los hombres pueden ser drag queens es invisibilizar a las mujeres trans que no solo son mujeres, sino que también son drag queens, y han sido fundamentales en la creación del drag moderno. Las mujeres trans han sido líderes, creadoras y luchadoras en el corazón del arte drag, a menudo enfrentando exclusiones incluso dentro de la misma comunidad queer. Las mujeres pueden ser drag queens, y dentro de ese amplio espectro se incluyen las mujeres trans, quienes han sostenido las raíces del drag contemporáneo desde la marginalidad y la rebeldía.
El caso de Chappell Roan: homenaje, no apropiación
Así que de esta manera, el caso de Chappell Roan se convierte en un ejemplo del drag como lenguaje inclusivo, expandido y transformador. Como mujer cis y lesbiana, su personaje escénico no busca ocupar espacio sin respeto, sino participar desde la admiración, el homenaje y la comunidad, con el apoyo de referentes de la misma escena drag. Como otras faux queens, Roan no borra el legado de quienes vinieron antes que ella: por el contrario, lo visibiliza, y al hacerlo, amplía los límites de quién puede (¡y debe!) hacer drag.
El drag no tiene género, pero sí historia
Como dice RuPaul: “Una drag queen es como un payaso: una parodia de nuestra sociedad. Es una sátira sarcástica de la cultura que nos hace reír de nosotros mismos, pero de forma inclusiva para todos”. El drag puede y debe evolucionar sin perder sus raíces. Y al abrir el escenario a más expresiones diversas, reafirmamos su carácter revolucionario.