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EU a las cavernas

EU a las cavernas

Por José García Sánchez

Las restricciones sociales con apariencia de redadas contra los migrantes es el principio de un proyecto de Estados Unidos, principalmente de los republicanos, por mantener el control social, con el pueblo acotado.

Las adiciones forman parte de este proceso de manipulación que harán de una democracia sólo a la apariencia de apoyo a los candidatos durante elecciones simuladas, pero lo que en realidad sucede es la eficaz aplicación de la fuerza a las rebeldías sociales.

Hay muestras de evidente sumisión al gobierno en los estadounidenses, quienes apoyan a Trump son un ejemplo de ello, habrá que sumarles a 50 millones de adictos, cuyo número crece todos los días de manera exponencial y quienes están más allá de las simpatías por Trump y rayan en el fanatismo con intenciones de revivir grupos extremistas, al estilo de un kukuxklán pero dentro de la legalidad.

Sumar a otros estos estadounidenses arroja una mayoría, hasta entonces podría reformarse un sistema político-electoral, tan evidentemente incierto como caduco. Su composición sólo puede arrojar análisis superficiales sobre el comportamiento político de los habitantes y al poder político ya no le sirve para nada la representación de la representación, de la representación.

Las decisiones unilaterales de Trump, han opacado la ley en Estados Unidos, los poderes que componen la nación del vecino país están tan débiles que no pueden detener imposiciones que violenten leyes, acuerdos, normas, enmiendas, etc.

Es el Mesías que consideran puede regresarle a Estados Unidos su poderío, un poderío que nunca tuvo, pero muchos creyeron que el imperio romano regresaba al planeta.

Al volver legal la discriminación, la rebeldía se convierte en delito. La migración es sólo una expresión de la rebeldía en cierne, quienes tienen raíces diferentes a una mayoría social que se desvanece, son inconformes latentes y radicales, el resto se adapta o muere, pero no protesta.

Su soporte democrático, el bipartidismo diluye sus colores para conformar un color que en la hibridez muestra su extravío político para convertirse en un solo partido que debe gobernar a partir de una tiranía disfrazada de nuevo mundo.

Más allá de los libertarios de ultraderecha y del adelgazamiento del Estado, está la tentación del absolutismo, que fue un sueño acariciado por los más famosos tiranos del mundo desde los emperadores romanos hasta los presidentes estadounidenses pasando por Hitler, Mussolini y Franco.

Los Gulag de la antigua Unión Soviética palidecerían al ver el trato de los actuales presidentes del vecino país, condición que no ocultan porque es una de sus más importantes herramientas de convencimiento que a la autoridad no se le cuestiona. De hecho, la actual situación en Estados Unidos, con carestía y escasez, no han organizado al pueblo, quienes se han organizado son los migrantes, por eso deben salir de su territorio cuanto antes y los que se queden deben estar ubicados, controlados y manipulados con la amenaza.

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Casi 350 millones de habitantes son incontrolables para las políticas occidentales conservadoras, los políticos temen que la población cobre conciencia de su fuerza. Mientras China se democratiza, Estados Unidos se convierte en un Estado absolutista.

Un país que nutre su patriotismo con fantasmas que amenazan su imperio no puede sobrevivir más tiempos, desde los comunistas hasta los terroristas son fantasmas que deben infundir miedo a la población para poder ser manipulados. Con miedo es más fácil manipular.

La democracia que dijo defender toda la vida se vuelve un delito en el Estados unidos y no encuentra la manera de controla sin reprimir n de gobernar sin engañar, con la idea de la raza superior, de la grandeza estadounidense, de la raza superior que no admite colores de piel diferentes.

Orwen, en su libro 1984, se equivocó de año no de pronóstico.


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