50 años del Tec de la Zona Maya: homenaje, despojo y una simulación que indigna
La Chispa presenta este artículo de opinión sobre la simulación del homenaje por los 50 años del Instituto Tecnológico de la Zona Maya (ITZM) y el despojo impune de 50 hectáreas de su patrimonio.
El Congreso del Estado vistió sus mejores galas para rendirle un merecido homenaje al Instituto Tecnológico de la Zona Maya (ITZM). Aplausos de pie, discursos elocuentes y un reconocimiento oficial por medio siglo de formar a las mentes que mueven el desarrollo agropecuario y científico de Quintana Roo. La nota perfecta para la foto institucional y el boletín de prensa.
Sin embargo, detrás de la escenografía de relumbrón y la demagogia de tribuna, hay una verdad incómoda que los legisladores prefirieron no nombrar: al Tec de la Zona Maya le están robando el futuro a plena luz del día. Derivada de la reciente nota de denuncia ciudadana, ahondamos en el caso a través de este artículo de opinión para poner sobre la mesa los hechos que pretenden ignorar.


El despojo de 50 hectáreas que marca el aniversario del ITZM
Mientras las autoridades se tomaban la foto entregando el reconocimiento, el campus cumple años despojado de 50 hectáreas de terreno. Un caso congelado desde 2018 que involucra la invasión impune ejecutada por el excomisario ejidal de Juan Sarabia, Ernesto Haro Gutiérrez, quien incluso levantó infraestructura privada en la reserva forestal destinada a las prácticas científicas del alumnado.
Un reconocimiento institucional frente a la falta de certeza jurídica
¿De qué sirve homenajear la contribución científica y académica de una institución si el propio Estado es incapaz de garantizarle la certeza jurídica de su territorio?
El conflicto no es un simple litigio de linderos; es un entramado de complicidades y ambiciones políticas. La intervención de las autoridades educativas federales para recuperar el predio ha chocado contra la pared de la grilla ejidal.


Conflicto ejidal: expediente 545/2025 y las acusaciones contra Ernesto Haro Gutiérrez
Con el expediente 545/2025 radicado en el Tribunal Agrario, ejidatarios opositores han destapado la cloaca: acusan que el grupo de Haro Gutiérrez ha impuesto administraciones títere —como la de Leonel Cantú Galindo— mediante trampas, amenazas, manipulación de convocatorias y dádivas.
Las acusaciones sobre el control de la directiva ejidal
¿El objetivo real? Mantener el control de la directiva ejidal para blindar legalmente los fraudes del pasado y, de paso, meter la mano a la bolsa de los millonarios recursos generados por las expropiaciones de obras federales de alto impacto, como el Tren Maya. El apetito por el dinero público terminó cobrándole la factura al patrimonio educativo de los jóvenes de la Zona Maya.
Las autoridades tienen la responsabilidad de responder por el patrimonio educativo
Hoy, la pelota no solo está en la cancha del Tribunal Agrario. Está en el escritorio de la Secretaría de Educación, del Gobierno del Estado y de los propios legisladores que esta semana se llenaron la boca hablando del orgullo que representa el ITZM.
Las preguntas que exigen respuesta inmediata
Las preguntas exigen respuesta inmediata:
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¿Seguirán las autoridades educativas contemplando pasivamente cómo un cacicazgo ejidal se apropia de la tierra destinada al aprendizaje y la investigación agropecuaria?
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¿Tendrá la Fiscalía de Quintana Roo y la Fiscalía General de la República el valor de judicializar el expediente para que Ernesto Haro Gutiérrez rinda cuentas ante la justicia penal por el delito de despojo?
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¿O el homenaje en el Congreso fue únicamente el anestésico perfecto para tapar la complicidad con la impunidad?
Recuperar las 50 hectáreas: el reclamo por los 50 años del Tec de la Zona Maya
Celebrar 50 años de historia requiere más que una placa de bronce o un discurso ensayado. Exige restituirle al Instituto Tecnológico de la Zona Maya lo que por derecho y ley le pertenece. Recuperar las 50 hectáreas y encarcelar a los responsables del despojo no es una opción; es la única prueba de que el homenaje en el Congreso no fue una burda simulación de la presunta “transformación”.
