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Oración: “Señor: quienes oyen tu palabra, ¡quieren verte! ¡quieren conocerte! ¡quieren seguirte!

Oración: “Señor: quienes oyen tu palabra, ¡quieren verte! ¡quieren conocerte! ¡quieren seguirte!

Oración: “Señor: quienes oyen tu palabra, ¡quieren verte! ¡quieren conocerte! ¡quieren seguirte!

Oración: “Señor: quienes oyen tu palabra, ¡quieren verte! ¡quieren conocerte! ¡quieren seguirte!

¡Las tinieblas dominan en los albores del final de la historia! ¡Densos nubarrones presagian tempestades que traen destrucción, muerte, desolación e infortunio! Las guerras que libran las naciones nos hablan de una conflagración devastadora.

El desequilibrio político, social, financiero y moral augura un tremendo desorden que traerá rapiña, hambre y miseria. Y todo esto, Padre Santísimo, se debe a que hemos quedado ciegos y no Te vemos por ningún lado debido a que tal solo vemos lo material, lo perecedero, lo inmoral y lo perverso. ¡Qué pena tan grande sufrimos por haber perdido los ojos del espíritu! ¡Con razón, después del pecado, nuestro padre Adán y nuestra madre Eva, al oír Tu voz, vieron su desnudez, el temor se apoderó de ellos y huyeron de Tu presencia! Las tinieblas se hacen más densas cada día y pretenden opacar a Tu Amado Hijo, quien es la Luz del mundo y hacer de nuestra humanidad su presa y su víctima, porque nuestras obras son reprobables.

Tu divina Palabra nos lo dice con toda claridad: “Esta es la causa de la condenación: que la luz vino al mundo, pero la humanidad prefirió la oscuridad a la luz, porque sus obras eran malas. “(San Juan 3:19). Es tanto el ruido que el maligno provoca para ensordecer a la gente que, la voz de Tus Heraldos se apaga, se diluye y a pocos llega el eco de su gran poder.

Las tinieblas con su inmenso poder destructor bombardean a la gente para que sus oídos queden sordos, sus ojos no vean, sus sentidos se tornen insensibles ante lo divino y sean solidarios y amantes de ese caos que generan deliberadamente.

Padre Santísimo: ¡Qué terrible es vivir en medio de esta horrorosa y mortal tormenta de vientos huracanados y altamente destructores! ¡Qué pena es ver cómo las juventudes y hasta la niñez se ve enrolada en estas lides de maldad! La misma tecnología en manos de casi todos, ¡trae con ella la maldad y la inmoralidad más descarada! Por tenerla en las manos más tiernas y delicadas de nuestros niños, ¡no nos importa el costo, ni las consecuencias! ¡Este mundo es digital y nuestros niños y jóvenes deben dominarlo, escudriñarlo y hasta volverse adictos! ¡Las redes sociales enredan y aprisionan a la tierna niñez y a la desorientada juventud!

Oración: “Señor: quienes oyen tu palabra;Padre Santísimo:

Hoy nos comprometemos a proclamar la presencia de la Luz divina con mayor potencia y redoblada energía, para provocar ese deseo de que, al saber que es Tu Amado Hijo quien pasa junto a estas multitudes ciegas y sordas, griten con toda su potencia: “¡Jesús! ¡Hijo de David! ¡Ten compasión de mí! (San Lucas 18:38). Y cuando los ojos del espíritu de esas multitudes se abran, verán a Tu Hijo Amado y serán sus más fieles seguidores. Nuestra gente está encantada navegando en la densa oscuridad de las tinieblas de maldad, pero al ver LA LUZ DE ESTE MUNDO BRILLAR CON TODO SU ESPLENDOR, la seguirán y con valentía abandonarán las tinieblas con todos sus espejismos y vanas ilusiones.

Padre Santísimo: ¡Abre nuestros labios para que alabándote brille en nosotros la Luz divina que ilumine a muchos para que abandonen el destructor poder de las tinieblas de maldad, de ignorancia, de miseria y de muerte!

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Este domingo tan próximo a celebrar el nacimiento de Tu Hijo Amado, nos hace ver que es el poder de la fe el que hace que nuestros ojos del espíritu se nos abran y contemplen lo divino y a él aspiren. Así como la Virgen María siendo una doncella, se atrevió con singular valentía a hacer Tu divina voluntad para convertirse en LA MÁS BENDITA DE TODAS LAS MUJERES, EN LA MADRE DEL SEÑOR DE SEÑORES, EN LA LLENA DE GRACIA Y EN EL PRIMER TEMPLO VIVO, EN CUYAS ENTRAÑAS VIVIÓ POR NUEVE MESES TODO EL PODER DE LA DIVINIDAD.

Si ella inauguró la era de la gracia, ¿por qué nosotros, en plena época de oscuridad no nos atrevemos con verdadera valentía a llenarnos de la gracia divina para contener a ese Sol de justicia en nuestros corazones?

Oración: “Señor: quienes oyen tu palabra; Sabemos, Padre Santísimo, que muchos por nuestro medio escucharán el mensaje divino, verán la Luz Verdadera, recibirán el Espíritu Celestial, encontrarán la fe verdadera y ¡Te adorarán en espíritu y en verdad! Amén.

P. Cosme Andrade Sánchez


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