Trump busca restringir a 4 años la estadía de estudiantes extranjeros en EEUU


La reciente propuesta del Gobierno de Donald Trump ha generado un gran debate entre los estudiantes internacionales. La política migratoria y educativa cambia radicalmente, afectando a los estudiantes extranjeros en EEUU, quienes deberán adaptarse a nuevas reglas de estadía y visas.
Trump propone límite de 4 años para estudiantes extranjeros en EEUU
El Gobierno de Donald Trump ha presentado una norma que restringe la duración de la estadía de los estudiantes internacionales a un máximo de cuatro años, con el objetivo de supervisar de manera más estricta las visas para estudiantes extranjeros. Actualmente, los titulares de visa F pueden permanecer 60 días tras finalizar sus estudios, pero esta medida fija un límite según la duración de su programa académico.
Cambios específicos en las visas para estudiantes extranjeros
La nueva regulación modifica los períodos de admisión para estudiantes extranjeros y visitantes de intercambio, estableciendo un plazo máximo de cuatro años, sin posibilidad de extensión automática. Este cambio busca:
- Evitar la permanencia indefinida de estudiantes internacionales.
- Reducir riesgos de seguridad y costos al Gobierno.
- Mejorar la supervisión del historial de los estudiantes extranjeros en EEUU.
Revocación masiva de visas y nuevas regulaciones
El Departamento de Estado ha intensificado la supervisión: más de 6.000 visas para estudiantes extranjeros fueron revocadas recientemente, casi cuatro veces más que el año anterior. Las principales razones incluyen:
- Permanencia más allá del vencimiento de la visa.
- Infracciones legales como agresión, conducción bajo influencia o robo.
- Actividades vinculadas al terrorismo o actitudes hostiles hacia la cultura estadounidense.
Con esta política, los estudiantes extranjeros en EEUU enfrentan un escenario más controlado y regulado, que exige cumplimiento estricto de la ley.
La administración de Trump argumenta que la norma “pondría fin al abuso de visas prolongadas”. Y que la medida beneficiará a los ciudadanos estadounidenses al reducir costos y riesgos. Sin embargo, algunos expertos advierten que podría afectar la competitividad académica y cultural de EEUU en el ámbito internacional, al limitar la diversidad estudiantil y la experiencia global de las universidades.