Mitos y fantasías de la justicia penal
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En el folklore contemporáneo surgen mitos y fantasías con respecto al origen destino de las personas sancionadas por consumar actos criminales, no todas terminan tras el metálico rastrillo, del punto de control de acceso.
La corrupción en la impartición y administración de la justicia en México engendra imparcialidad en los juicios y quebranta la confianza de la ciudadanía en la integridad judicial.
Rezan en el argot chilango que sólo los pendejos y los pobres están en prisión; alusiones a no tener extremo cuidado cuando se consuma el ilícito y a no tener marmaja para el soborno.
En territorio nacional los ilícitos van desde el robo famélico hasta el desvío de recursos de la hacienda de expresidentes, Secretarios de Estado, Gobernadores, legisladores y demás.
Ciertamente quienes poseen poder político y económico están libres y de no ser así, gozan de privilegios desde “monstruos” hasta escapatorias con pase de salida provisional o definitivo.
Los “chivos expiatorios” son quienes desvían la atención para que los machuchones no sean juzgados y, en suma, son los que se rifan en la pista del circo o en las mazmorras.
En la cadena delictiva el eslabón se rompe cuando se trata de mujeres, ellas son el rival más débil y quienes pagan la cuenta, por ser mujeres y por consecuencia sus hijos menores.
La diputada Rebeca Peralta León se pronunció porque las autoridades briden apoyo para atender las necesidades básicas de las mujeres que están o salen de las prisiones.
Se refiere a que no existen apoyos sociales, de educación, de salud, de empleo, albergues temporales, readaptación, además, llevar a cuestas la loza de la estigmatización, de discriminación familiar.
En breve siete adultas mayores con problemas psicosociales están por salir del Centro Femenil de Readaptación Social (CEFERESO), Tepepan y no tienen a dónde ir.
En otras cifras, citó la legisladora del PVEM que “en Tepepan están recluidas 38 mujeres adultas mayores con problemas de discapacidad física; 25 con discapacidad psicosocial; 10 inimputables; 30 con enfermedades crónico-degenerativas y 22 mujeres privadas de su libertad en absoluto abandono y nadie las atiende”.
Si bien las autoridades capitalinas no son responsables de los actos ilegales que comenten las mujeres en prisión, la readaptación si es un compromiso de derechos humanos y, sobre todo, cuando la familia las rechaza en el momento que más necesitan del afecto.
“Apoyar a la reinserción social de las mujeres que salen de prisión es fundamental para reintegrarse a la sociedad y reducir la probabilidad de que vuelvan a delinquir”, advirtió.
La sociedad mal entiende, “que al cumplir con la condena impuesta todo estará bien de ese momento en adelante”, la neta, no es así, y aunque tampoco son responsables de los actos que comenten sus familiares, si requieren de su apoyo moral y fraterno, que también les niegan.
La realidad muestra que “al salir de un centro de reclusión empieza una nueva batalla, ya que el tema de la reinserción social de las mujeres en México significa un largo camino para el restablecimiento de sus derechos”, aseveró.
“La vida de las mujeres después de salir de prisión en nuestra ciudad puede ser difícil, ya que se enfrentan a la falta de políticas de reinserción social”, asentó.
Es prudente y necesario enfatizar que las tareas de apoyo solidario a personas en estado de reclusión de parte de la joven legisladora Peralta León son invaluables.
Rebeca Peralta por convicción personal obliga a las autoridades a visibilizar que ellas no cuentan los apoyos básicos, aunque existan en los buenos deseos gubernamentales.
La legisladora les provee de calzado, lentes, juguetes para los menores, promueve campañas médicas para ellas y sus hijos y sobre todo, les brinda afecto, las escucha y les comparte esperanza de bienestar que no se consagran en las leyes y programas sociales.
Una sonrisa, un abrazo, un apretón de manos, muestras de afecto, de humanismo no se leen en ningún programa social, en las letras frías, Rebeca si lo hace.
El tequio que realiza Peralta León es para que se multiplique sobre todo por parte de las organizaciones sociales, fundaciones y asociaciones civiles sin fines de lucro, que si lucran.
El tequio es una forma de participación comunitaria no remunerada y un compromiso de los gobernantes con el pueblo que, parece, algunos han olvidado.
Un caso reciente que dio a conocer por el Director General Martí Batres fue el de la “Fundación ISSSTE A.C” que manejó 27 espacios dentro de instalaciones médicas para operar cafeterías y máquinas expendedoras, sin ningún beneficio para la Institución.
Dicha fundación está relacionada con la Administración del ex director general del ISSSTE, durante el sexenio de Enrique Peña Nieto y también exgobernador priista, José Reyes Baeza.
Estos delincuentes flagrantes están en libertad porque tienen el poder del vil metal, un claro mensaje de amor de curso legal para magistrados que los dejan sin pisar una celda.
Otro ejemplo de corrupción en grado superlativo que está en libertad es la hipócrita Rosi Orozco, bajo el patrocinio de los expresidentes, el pacheco de Fox y el borracho de Calderón para monetizar a sus organizaciones lucrativas.
Rosa María de la Garza Ramírez, alías Rosi Orozco, “controla un imperio de asociaciones civiles mexicanas junto con su hijo, el pastor Pablo Orozco de la Garza, y su esposo Alejandro Orozco Rubio, desde Estados Unidos, donde decidió instalarse con el estatus de refugiada, argumentando que es una perseguida política”, destaca nota de La Jornada.
Las franquicias que usa para defraudar y lavar dinero son “Comisión Unidos vs. la Trata”; “Fundación Camino a Casa” y la iglesia cristiana “Casa sobre la Roca” mismas que forman parte de una Carpeta de Investigación: CI-FITLP/UAT-TLP-3/UI-1S/D/04193/10-2024,
Tanto Reyes Baeza y pandilla entre ellos el exdirigente del SNTISSSTE en turno, con el tema de los uniformes de trabajo y Rosi Orozco, sí tienen recursos de sobra para estar libres y obviamente también ellos requieren justicia penal, sentarlos en el banquillo y pasar por el diván.
Tanto las que secuestran, asesinan, roban, trafican con sustancias tóxicas y comenten ilícitos deben pagar por sus malas acciones contra la sociedad, sí deben pasar por el tamiz de la reinserción social igual que los bandidos de cuello blanco que requieren de esos servicios.
De acuerdo a peritos en criminalística, los factores que influyen en el comportamiento delictivo son la violencia intrafamiliar, el consumo de alcohol y de drogas ilícitas,
En ese contexto, sería necesario reforzar y promover estrategias legales, políticas y educativas a fin de prevenir y combatir conductas delictivas.
De acuerdo a la psicología criminal predisponen a delinquir el “aprendizaje de la delincuencia; reacciones a vivencias individuales de estrés y tensión; hechos traumáticos y negativos durante la infancia y juventud; ruptura de vínculos sociales”.
La delincuencia forma parte de una inadaptación y “se va produciendo por una conducta humana asocial y en el fondo una ruptura de las relaciones intrafamiliares e interpersonales del individuo”.
De acuerdo a lo antes expuesto la delincuencia permea en todas las clases sociales y niveles académicos y puede ser impulsada por factores biológicos, sociales y psicológicos.
Los factores biológicos como “anormalidades genéticas, lesiones craneales, baja activación del sistema nervioso autónomo, leve actividad del lóbulo frontal”; aquí encajan los machuchones delincuentes del poder político y económico.
Entre los ingredientes sociales aparecen la pobreza y marginación; “infraestructura física precaria; presencia de pandillas juveniles; de crimen organizado; de armas, drogas y alcohol; precaria presencia de autoridad; ambiente de impunidad y frágil procuración de justicia”.
Destacan en los componentes psicológicos la baja tolerancia a la frustración; ansiedad; visión distorsionada de la realidad; hostilidad; falta de inteligencia emocional y social; psicopatologías; impulsividad; falta de empatía”
El núcleo familiar tiene alto grado de responsabilidad y al final son los que dan la espalda a sus consanguíneos y quienes los estigmatizan y lanzan a la jauría de la sociedad.
Entre los factores que destacan en el clan familiar son la clásica “ausencia de límites, reglas y control por parte de los progenitores; conflictos familiares; violencia intrafamiliar; comportamientos delictivos de los progenitores; consumo de drogas por parte de los padres y maltrato infantil”
Los malos ejemplos de que el entorno infantil tiene que ver en su formación delictiva y, por tanto, los riesgos de criminalidad aumentan, se sustenta en los dos masters de la corrupción; Arturo Durazo Moreno y Genaro García Luna, con altos riesgos de criminalidad.
Ambos registraron bajo nivel educacional; escaso nivel de vida; condiciones de trabajo inadecuadas; estructuras sociales atrasadas; defectuosa y tóxica integración familiar, ambos codeados con la crema y nata social, con empresarios, comerciantes y funcionarios nacionales y extranjeros portando el uniforme y ostentando el mando policiaco.
Y los de a pie, para su mala fortuna, nacen en un escenario al borde del abismo con tufo a “rancho” y sudor. Hoy, espiando tras las rejas el resplandor de la calle hacinados en los patios de la facultad del delito obligados a estafar desde los Call Center de sus celdas para el pago de derecho de piso.
Ya están por salir varias mujeres del CEFERESO. Ya purgaron condena penal y ahora están condenadas al olvido, a quedarse congeladas en el tiempo, invisibilizadas. Allí estarán atrapadas en su infierno particular.
Al salir de nueva cuenta estarán esperando para el juicio familiar y social flotando en la ambigüedad ni inocentes, ni convictas, dijera don Mike Rivers.
Estarán justo en el ojo del huracán -entre los mitos y fantasías de la justicia penal- 12.5 mil mujeres privadas de la libertad en centros penitenciarios federales y estatales, las que representan el 5.4% de la población total. (INEGI)
Lo justo es que la justicia prevenga actos delictivos y evite las sanciones que generan más violencia. La justicia es un derecho humano que implica que el Estado trate a todos sus ciudadanos de la misma forma, sin privilegios y sin discriminaciones.